El MININT decomisa 86 cerdos y 200 sacos de arroz a un cubano en la provincia Artemisa/Captura de pantalla

Confiscaron 86 cerdos y 200 sacos de arroz a un cubano en la provincia de Artemisa, de acuerdo a un nuevo operativo policial televisado, para infundir miedo en la población, informa Diario de Cuba.


El individuo reside en el barrio El Porvenir, Artemisa; y ha sido acusado del delito de «receptación».

Según las autoridades de la Isla, una rastra, propiedad de la estatal Empresa Pecuaria Energética «Los Naranjos», entró a la vivienda del acusado, y descargó bastantes sacos de arroz.

Un oficial del Ministerio del Interior (MININT), a cargo del operativo, detalló que el producto decomisado es de «procedencia ilícita».

Asimismo la policía procedió a confiscar 86 cerdos y 24 sacos de comida animal, también calificados como «ilegales».


Además del artemiseño al que le ocuparon la mercancía, otras nueve personas están siendo investigadas, tres con antecedentes por el delito de «receptación».

La prensa oficialista informó también que se están aplicando «las medidas correspondientes», sin embargo no especificaron las sanciones.

Tanto el arroz como los sacos de alimento animal fueron a parar a organismos estatales, para su posterior distribución. Aunque el oficial del MININT no precisó las razones por las que decomisaron este último producto y el cerdo.

Desde marzo tras iniciarse la pandemia, el régimen cubano televisa este tipo de sucesos, la idea fue del general Raúl Castro, y el objetivo es presentar estos casos como ejemplarizantes.

Muchos sectores de la población han criticado la agresividad de la policía contra las llamadas «ilegalidades», mientras para los perpetradores de crímenes y actos deleznables, está existiendo total impunidad.

En días recientes una madre del municipio Cotorro, en La Habana se quejaba de que en septiembre pasado, su hija de 13 años fue víctima de una violación grupal, y contra los agresores aún no se ha llevado a cabo un proceso judicial, fueron detenidos tres y poco después estaban en la calle como si nada.

Yaima Caballero, la madre de Paloma Domínguez, una niña cubana que murió el año pasado producto de una negligencia con una vacuna en un policlínico de Alamar, reclamaba justicia hace pocos días a través de las redes sociales.