Una docena de empleados de la Embajada de Canadá en La Habana, y sus familiares, han revelado un año y medio después de haber sufrido lesiones cerebrales y otros daños a la salud, los «aterradores» momentos vividos en Cuba, según el diario The Globe and Mail.

Los diplomáticos canadienses afectados por los ataques sónicos en la Isla, han denunciado la pasividad del gobierno de Canadá con respecto a la investigación de los incidentes de salud que el personal de su embajada sufrió en la capital cubana.

El grupo aquejado representa una amplia gama de posiciones de ex funcionarios de la sección consular, cuyas opiniones reflejan las de la mayoría de los afectados, destaca el periódico.

Los ex funcionarios canadienses pasaron un día en Ottawa explicando su lucha para que el gobierno de su país admitiera e investigara las lesiones cerebrales.


Los canadienses confesaron que les ha sido difícil obtener atención médica especializada, muchos de ellos que hablan por primera vez con la prensa sobre este acuciante tema, indican cómo han empeorado sus vidas, tras ser afectados por los misteriosos ataques en La Habana.

Al igual que los canadienses, 24 diplomáticos estadounidenses fueron afectados por el mismo «síndrome» en la capital de Cuba; pero hasta abril fue que Canadá anunció sacaría de la Isla a las familias que sufrieron perjuicios a la salud por estos sucesos.

Los diplomáticos canadienses se quejaron, y uno de los trabajadores afectados denunció: «no esperábamos ser abandonados, o más precisamente, sacrificados, así es como nos sentimos ahora».

Puesto que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá ha mantenido silencio en lo que concierne a los «ataques», a diferencia de la proactividad que ha mostrado el Departamento de Estado de EEUU, que se ha mantenido con la intención de esclarecer los hechos, y los funcionarios canadienses se han dado cuenta.

Según los diplomáticos, el silencio de Ottawa está vinculado a su relación «estratégica» con el Gobierno cubano, y afirman los vínculos con el régimen persiguen objetivos comerciales y políticos.

Los funcionarios, que recordaron que la nación norteamericana se encuentra en medio de una intensa campaña para ganar un asiento rotativo en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, dijeron «temen enojar a Cuba por la candidatura de Canadá a un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU».

Ya que el país caribeño es considerado vital para los votos de Naciones Unidas, puesto que el régimen cubano tiene gran influencia sobre países de África y América Latina, que son estados miembros de la ONU.

(Con información de CubaNet)