Díaz-Canel aboga por formar a los cuadros y trabajadores del transporte con «sensibilidad» (Imagen de archivo)

El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel participó esta semana en el balance anual del Ministerio del Transporte (MITRANS) de la Isla, en dicha cita el sustituto de Raúl Castro apeló a la «sensibilidad» para solucionar los problemas del transporte que desde hace décadas golpean al país, pero que en los últimos meses se han agudizado, tras las regulaciones impuestas por el régimen al sector privado, reporta Diario de Cuba.


Díaz-Canel reconoció las deficiencias de las administración estatal a la hora de controlar los «procedimientos» que según el líder comunista «se inventan».

Asimismo dijo que es necesario que en la preparación de cuadros y trabajadores del transporte se caracterice por la «sensibilidad».

«No podemos aspirar a tener buenos funcionarios si estos no tienen sensibilidad ante los problemas de la población», añadió el gobernante que quiere solucionar la problemática de la escasez de alimentos con «mayor control», plantea que se deben producir alimentos económicos, pero de «calidad» para los nacionales, y no habla de la crisis de importaciones, ni de los bajos salarios de los trabajadores cubanos.

En un discurso muy similar al que ha pronunciado en otros balances de otros ministerios, Díaz-Canel expresó «debemos tener inquietud revolucionaria. Nos tienen que molestar las cosas que se hagan mal, las cosas que enlentecen los procesos sin justificación y que irritan a nuestra población».


«El proceso de perfeccionamiento funcional, de estructura y composición» del sector «se encuentra en una fase final de implementación», expuso por su parte Eduardo Rodríguez Dávila, titular de Transporte.

Según el ministro cubano, el área que presenta mayores dificultades es la ferroviaria, donde hay bajo coeficiente de disponibilidad técnica, retrasos en la modernización e incumplimiento de los trenes en sus itinerarios.

De igual modo Rodríguez Dávila sostuvo que se manifiesta «un decrecimiento de la transportación de pasajeros y de carga» por esta vía, «debido a la baja disponibilidad de coches, locomotores de alto porte y vagones».

Por su parte el designado presidente cubano insistió en el tema de la burocracia en los servicios, y alegó «lo vemos hasta en la propia salida de los ómnibus cuando se producen los atrasos. Somos muy buenos inventando procedimientos, pero muy malos controlándolos».

Por último abordó la cuestión del robo de combustible, que a su juicio hace menos creíble la actividad del Gobierno, y ratificó la necesidad de investigar estos hechos y «eliminar el flagelo» con «mayor control».