Según el diario The New York Times, echar atrás el proceso de acercamiento diplomático entre Washington y La Habana significaría «invertir el curso de un cambio de política que es ampliamente popular entre los estadounidenses y casi universalmente apoyado por los cubanos».

Si el presidente Donald Trump llegara a concretar su promesa «haría muy feliz a la pequeña coalición pro-embargo en el Capitolio», pero también «pondría en desventaja a los agricultores y empresas estadounidenses restringiendo su acceso a un mercado que se está abriendo gradualmente al comercio mundial».

En un editorial que publica este lunes, el periódico neoyorquino se refiere a que durante las últimas semanas «agencias gubernamentales y legisladores han estado tirando a la Administración Trump en dos direcciones sobre si continuar o no el camino iniciado por Barack Obama en las relaciones con Cuba».

Entre los que han estado «presionando» por deshacer lo recorrido menciona al senador cubanoamericano Marco Rubio (republicano), quien señala que el Gobierno cubano «no se ha vuelto menos despótico» y debe continuar siendo presionado mediante «la aplicación estricta de las sanciones existentes, la amonestación pública y el aislamiento diplomático».


Por otro lado, entre los que tiran en la otra dirección, The New York Times cita a «una gran coalición de pro-participación que incluye legisladores de ambos partidos, empresas y jóvenes cubanoamericanos», que «está pidiendo a la Casa Blanca que construya (la relación con La Habana) sobre la base del compromiso heredado».

Considera que «aunque accediendo a discrepar sobre cuestiones de derechos humanos, la Administración Obama permitió un flujo más libre de personas, bienes e información entre los países».

El medio califica como «frutos de este enfoque» los acuerdos bilaterales sobre la «cooperación sanitaria, la planificación conjunta para mitigar los derrames de petróleo y la coordinación de los esfuerzos contra el narcotráfico», así como la disposición reciente del régimen a «aceptar algunos cubanos que han sido ordenados deportados».

Para The New York Times, «las observaciones públicas de Trump sobre la política cubana han sido breves e irreflexivas».

«La Casa Blanca comenzó una evaluación a principios de este año y las agencias, incluyendo los Departamentos de Estado, Hacienda y Comercio, han dado su opinión. No está claro cuándo, o si se llegará a realizar, algún anuncio sobre una decisión», añade.

«Trump podría deshacer muchos cambios regulatorios con el golpe de un bolígrafo», alerta y agrega que «podría recrudecer las normas sobre el envío de remesas a los cubanos, suspender los vuelos comerciales recientemente restablecidos entre las naciones y detener la operación de los cruceros estadounidenses».

En opinión del diario neoyorquino «lo más perjudicial sería que la relación (de EEUU) con Cuba volviera a estar en una pista de confrontación», ya que «sometería a los cubanos a una mayor represión y privación. En el pasado —argumenta—, La Habana ha incrementado sus tácticas represivas durante momentos de intensa tensión con Estados Unidos».

The New York Times vuelve a abogar por que «Trump continúe facilitando a los estadounidenses viajar a Cuba y hacer negocios con los cubanos».

«El fortalecimiento de los lazos no garantiza que Cuba pueda reformar su sistema de partido único o que revise su economía planificada de forma centralizada, pero les daría poder a los cubanos mientras contemplan el futuro que quieren para su país», concluye.

(Con información de Diario de Cuba)