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El Gobierno de Estados Unidos endureció este viernes 23 de octubre su mensaje al régimen cubano, a cinco días de la votación prevista en la Asamblea General de Naciones Unidas sobre la resolución que reclama el fin del embargo. Juan Pablo Segura, responsable del Departamento de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, exigió cambios políticos y denunció que las autoridades de la isla utilizan esa cita diplomática para eludir reformas.
«Es momento de reformas, no de hablar más, señaló el mensaje difundido por el funcionario, acompañado de una imagen alusiva a los presos políticos cubanos. Segura sostuvo que respaldar la iniciativa de La Habana contribuye a prolongar el sufrimiento de quienes permanecen encarcelados injustamente por razones políticas.
El pronunciamiento forma parte de una campaña con la que Washington intenta reducir los apoyos a la resolución. La estrategia estadounidense busca que las delegaciones examinen también la represión, la falta de libertades y las decisiones de la élite gobernante cuando definan su posición sobre las sanciones.
Los presos políticos entran en el centro de la disputa
La intervención de Segura vincula directamente la discusión diplomática con la situación de cientos de personas encarceladas en Cuba. Según el funcionario, el régimen presenta el respaldo internacional a su resolución como una justificación para mantener el sistema político y rechazar transformaciones.
Ese argumento prolonga una línea expuesta durante los días anteriores: Washington acusa a la dirigencia cubana de utilizar la votación para proyectar legitimidad internacional mientras preserva sus privilegios y evita cambios económicos y políticos.
La ofensiva también llegó a la sede de Naciones Unidas. Esta semana, la misión estadounidense organizó el encuentro «Cuba Libre: la opresión que esconde La Habana», con la participación de expresos políticos, activistas e investigadores. El foro abordó denuncias sobre represión y corrupción, como parte del esfuerzo por ampliar el debate más allá del embargo.
La apuesta diplomática consiste en disputar el significado político del voto: mientras La Habana lo presenta como un rechazo internacional a las sanciones estadounidenses, Washington intenta que los gobiernos consideren el uso que el régimen hace de ese respaldo.
Cientos de presos políticos siguen detenidos injustamente en Cuba. El régimen aprovecha la votación anual de la #ONU sobre el embargo para justificar su negativa a llevar a cabo reformas políticas. Apoyar la resolución de la farsa del régimen supone recompensar la tiranía y prolongar el sufrimiento de estos presos políticos.
— Juan Pablo Segura (@WHAAsstSecty) October 23, 2026
Washington lleva su mensaje a los gobiernos del Caribe
La campaña estadounidense incluye gestiones dirigidas a países que tradicionalmente han acompañado la posición cubana. Karin Sullivan, encargada de negocios de Estados Unidos en Barbados y el Caribe Oriental, publicó el jueves un artículo de opinión en el que pidió a los gobiernos de la región rechazar la resolución.
La diplomática atribuyó los apagones y el deterioro de los servicios públicos a las prioridades de las autoridades cubanas y cuestionó que el embargo explique por sí solo la crisis.
Sullivan también denunció las condiciones de las misiones médicas cubanas en el extranjero, especialmente la retención de una parte de los salarios y las restricciones impuestas a los profesionales. Su mensaje busca cuestionar uno de los principales instrumentos de influencia de La Habana entre sus socios caribeños.
Estas afirmaciones expresan la posición de la administración estadounidense. El Gobierno cubano, por su parte, responsabiliza a las sanciones de una parte fundamental de sus dificultades económicas y denuncia las gestiones de Washington como presiones contra otros Estados.
Díaz-Canel anticipa cambios de voto
Miguel Díaz-Canel reconoció el jueves 22 de octubre, durante su programa en Radio Rebelde, que algunos países podrían modificar su postura ante la próxima votación.
«Sabemos que hay gente que van a cambiar el voto porque se acobardan ante las presiones de Estados Unidos», afirmó. También mencionó la posibilidad de que determinadas delegaciones se abstengan o abandonen la sala.
Sus declaraciones muestran que la dirigencia cubana contempla una reducción de apoyos, aunque todavía no permiten determinar cuántos gobiernos cambiarán de posición.
Alemania figura entre los países cuya decisión genera atención. Según la información publicada por CiberCuba, Berlín estudiaba modificar su postura y el secretario de Estado alemán Géza Andreas von Geyr había indicado que la decisión aún no estaba tomada. Esa posibilidad debe distinguirse de un cambio de voto confirmado.
El precedente de 2025 aumenta la atención sobre el resultado
La resolución cubana obtuvo en octubre de 2025 un total de 165 votos favorables, siete en contra y 12 abstenciones, según el registro oficial de Naciones Unidas. Aunque conservó una mayoría amplia, el resultado evidenció una reducción del respaldo respecto de los 187 votos favorables de 2024.
Para la votación de este año, el dato decisivo será también la distribución de las abstenciones, los votos negativos y las ausencias. Una nueva pérdida de apoyos tendría un costo diplomático para La Habana, incluso si el texto vuelve a aprobarse.
Sin embargo, tampoco corresponde interpretar automáticamente cada voto contra el embargo como una aprobación de la represión cubana. Esa equivalencia forma parte del argumento político de Washington; las delegaciones pueden fundamentar su posición en las sanciones y sus efectos, sin respaldar el sistema de gobierno de la isla.
Qué puede cambiar la resolución
La resolución de la Asamblea General tiene carácter no vinculante y no elimina por sí misma el embargo estadounidense. Su principal efecto es diplomático.
El marco de las sanciones depende de la legislación de Estados Unidos y de las facultades de aplicación del Ejecutivo. La ley Helms-Burton de 1996 codificó el embargo, por lo que resulta impreciso afirmar que únicamente el Congreso puede modificar cualquier aspecto de su funcionamiento.
Las sesiones sobre la iniciativa cubana están previstas para el 27 y el miércoles 28 de octubre, fecha señalada para la votación. Hasta entonces, Washington continuará intentando convertir las denuncias sobre presos políticos y falta de reformas en cambios concretos de posición entre las delegaciones. El resultado permitirá medir el alcance de esa campaña y la capacidad de La Habana para conservar su respaldo internacional.





