Derrumbes en La Habana, Tornado 2019 (Imagen de Luz Escobar, tomada de 14yMedio)

Continúan ascendiendo las viviendas afectadas tras el paso del tornado, el domingo 27 de enero, en La Habana, una última actualización del Consejo de Defensa Provincial informó ya suman 4.800 afectaciones a hogares en la capital cubana, al tiempo que se contabilizan 380 derrumbes, dio a conocer Diario de Cuba.


El designado gobernante cubano Miguel Díaz-Canel comunicó ayer martes, que “se inicia una etapa de trabajo más preciso”, recogió el diario Granma.

Díaz-Canel insistió en “la confección de las fichas técnicas de cada vivienda”, añadiendo que debe “hacerse con premura, pero a su vez con toda la calidad requerida, de manera que se minimicen los errores que puedan llegar a las oficinas de trámites”, precisó el órgano oficial del Partido Comunista (PCC).

Para que los damnificados reciban los materiales de la construcción, hay toda una madeja burocrática, deben “presentar su carné de identidad, compromiso de pago, certificado de damnificado y ficha técnica, documentos estos que se entregan en las oficinas de trámites correspondientes, en cada zona afectada”.

“La cantidad de personas que está acudiendo a las oficinas de trámites para adquirir materiales de construcción rebasa la capacidad de estos locales y la cantidad de especialistas para atender”, según palabras de Meisi Bolaños Weiss, titular de Finanzas y Precios.

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Según el Consejo de Defensa Provincial, durante el tornado “fueron protegidas 9.916 personas en 16 centros de protección y casas de familiares y amigos”.

Aunque Díaz-Canel y su comitiva han reiterado que la Revolución “no dejará a nadie desamparado”, los cubanos tienen una desconfianza basada en la propia realidad que han vivido durante décadas, ya que víctimas de huracanes y derrumbes, han permanecido hacinados en albergues estatales en condiciones infrahumanas, incluso hasta por treinta años.

Otro punto es que el Gobierno cubano le vende materiales de construcción a la población a precio subsidiado, pero generalmente estos no alcanzan para reconstruir una vivienda, y los damnificados se quedan a medias en el proceso.

El régimen de La Habana vende los alimentos y artículos de primera necesidad que han llegado a Cuba como donaciones de otros países.