Con el parque vehicular más antiguo de América Latina, los chóferes y mecánicos cubanos sortean la escasez que ha imperado en la Isla durante décadas, y recurren al ingenio para poder echar a andar estos carros, la gran mayoría con más de 60 años de explotación.

Lo cierto es que estos autómoviles han desafiado todo los pronósticos sobre su vida útil en la Mayor de las Antillas.

Mientras la falta de piezas, y de recursos para mejorar estos vehículos son silenciadas por las autoridades cubanas, priman en las revistas dedicadas al turismo, o en internet la propaganda del régimen cubano con los autómoviles norteamericanos clásicos que seducen al viajero con vivir una experiencia única en La Habana, una ciudad que también ha aprendido a camuflarse con el tiempo.


José Enrique Verdecia, mecánico entrevistado contó que los carros son muy viejos, y se rompe cualquier pieza.

«Tú estás embullaíto en tu carrito y de momento se partió un eje, mira a él se le partió un muelle», comenta mientras señala a un conductor.

Otro mecánico José Antonio Suárez, enumeró entre las piezas que más se rompen, el tren de rodaje, por el gran problema con las calles en Cuba, que el Gobierno cubano no se preocupa de pavimentar, a no ser las avenidas más importantes, que se arreglan apresuradamente cuando alguna figura visita la Isla.

«Este problema que estamos pasando aquí con este carro que es particular, precisamente, lo pasamos con los vehículos del Estado», explicó Verdecia, quien lamenta que no exista una pieza para reponer, y que los cubanos no tengan acceso a nada.

Los dueños de los autos más viejos o modernos se han visto obligados a innovar o a recurrir al mercado negro, puesto que no existe un establecimiento que venda piezas para vehículos.

«El cubano en sí vive de la innovación, él innova, inventa, yo corto aquí, pico allá y empato con este, y si tienen la misma estría coincide y da», detalla el mecánico.

Piezas rusas o chinas dadas de baja, y algunas que traen las personas que pueden viajar son la fuente primaria de recursos de los cubanos a la hora de arreglar sus autómoviles.

Los mecánicos se quejan de que le decomisen las piezas que traigan los cubanos en el aeropuerto, puesto que si el gobierno no es capaz de dar nada, no puede obstaculizar más la situación.

Algunos sueñan con un área donde puedan comprar las piezas, y demandan al régimen cubano no se les exiga más sacrificios innecesarios, para defender y sobrevivir a un sistema ineficiente como el castrista.

(Con información de CubaNet)