Arzobispo de Santiago de Cuba insta al pueblo a no perder la fe, pese a la crítica situación que vive el país/Imagen de la web del Arzobispado

El arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Dionisio García Ibáñez pidió al pueblo cubano mantener la fe y la esperanza, ante el panorama crítico que enfrenta la Isla, tras diez meses de pandemia, décadas de precaria situación económica y un reforzado contexto represivo.


En su mensaje de Navidad, el prelado se mostró profundamente preocupado por la situación del país, e invitó a los cubanos a que se acercaran más a Dios, en estos tiempos de oscuridad.

García Ibañez mencionó la escasez de artículos de primera necesidad en Cuba, la «carestía» y el aumento de precios, además de admitir prácticamente que el «ordenamiento monetario» de enero de 2021, traerá como consecuencia «confusión e incertidumbre».

Tomado de la web del Arzobispado de Santiago de Cuba, reproducimos a continuación el texto íntegro del mensaje de Navidad del arzobispo:

Les deseo una Feliz Navidad a todos los radioyentes de CMKC, la Radio Provincial, a sus familias y a todos los que vivimos en nuestra querida, hermosa y acogedora Provincia de Santiago de Cuba.


El año que está terminado ha sido un año muy particular y difícil para todos los países, también para el nuestro. La pandemia del COVID ha trastocado el ritmo de nuestras vidas, afectándonos a todos. Hemos vivido situaciones que ni habíamos imaginado o que solo conocíamos por las películas de ficción, o terror o relatos de tiempos pasados. Un virus que se propaga fácilmente, que tiene la posibilidad de contagiar y el poder de causar la muerte. Ante esta enfermedad, nos hemos visto envueltos en un ambiente real de temor, autoaislamiento e impotencia, pues nadie está exento de contagiarse. La situación es mucho más complicada para las personas mayores o los que padecen de alguna enfermedad crónica. La prudencia nos lleva a ser más responsables y a evitar las aglomeraciones a fin de prevenir un posible contagio durante las fiestas.

Otra nota que hace diferente esta Navidad y Fin de Año es la situación económica que está afectando a nuestras familias y pueblo: el aumento de los precios, la carestía de la vida y la escasez de productos de primera necesidad. A esto se añade la inminente y rápida implementación de los nuevos y profundos cambios económicos, anunciados y esperados desde hace mucho tiempo y que, dada la magnitud e incidencia que ya tienen y tendrán en el futuro de la vida de cada persona, familia y el país en general, ha hecho necesario que las autoridades correspondientes intervengan diariamente por la TV, radio y otros medios de comunicación para explicar a la población la naturaleza y alcance de los mismos. Es natural entonces que estemos viviendo momentos inevitables de confusión e incertidumbre.

Estas dos condicionantes presentes en este tiempo, harán con seguridad que las celebraciones de Navidad y Fin de Año 2020-2021 se celebren de manera más recogida y en familia. Sin embargo, la vida nos ha mostrado que, aun en las situaciones más delicadas y difíciles, siempre hemos sabido encontrar nuevos caminos para, como decimos los cubanos, resolver los problemas y superar las dificultades, con mayor o menor éxito.

Los cristianos somos hombres y mujeres de esperanza. La fe cristiana nos da la certeza de que Dios tiene la última palabra y que su Palabra es de Vida, no de pesimismo y muerte. La fe nos da confianza en Dios, nos fortalece, nos impulsa a la lucha y al esfuerzo, a tomar la rienda de nuestras vidas en nuestras manos, a no esperar de los demás lo que nosotros seamos capaces de hacer.

Por eso les invito, ahora más que nunca, a no perder la esperanza y acercarnos más a Dios. Ahora es cuando más le necesitamos. Tomemos el ejemplo de san Pedro que, ante una situación extrema y difícil, cuando parecía que se le cerraban las puertas, se le abrieron los ojos de la fe, la lógica y la inteligencia y dijo: “A quién iremos Señor, pues tu sólo tienes Palabras de Vida Eterna”.

Las condiciones arriba expuestas, nos llevan, como ya dijimos a que las celebraciones de estos días sean inusualmente austeras y más familiares que públicas. Aprovechemos y saquemos un bien de una situación perturbadora. Celebremos la Navidad unidos en familia, buscando su verdadero sentido, que puede expresarse en esta frase: “Dios amó tanto al mundo que envió a su propio Hijo para que naciendo humildemente en Belén y muriendo en la Cruz nos alcanzara la salvación”.

Les invito a releer, compartir y meditar, como en otros años, lo que nos dice la Biblia sobre el nacimiento de Jesús, sólo allí encontramos el significado profundamente religioso de estas fiestas, de las enseñanzas que de ellas recibimos y que Dios nos ha querido revelar.

El relato comienza diciendo que el ángel Gabriel le anunció a una muchacha joven, la Virgen María, que ella era la escogida, entre todas las mujeres, para ser la madre de Jesús, el Salvador esperado y deseado por el pueblo de Israel.

(Lectura del evangelio de San Lucas, capítulo 2, 1-7)

De este hecho, que después con el tiempo sería y es tan importante para la historia de la humanidad hasta nuestros días, solo se enteraron en aquel momento, María, José y unos pastores que estaban cerca cuidando sus rebaños, a quienes Dios se lo quiso anunciar.

(Lectura del evangelio de San Lucas, capítulo 2, 8-14)

Me uno a estas palabras del ángel dirigidas a los pastores y por medio de ellos a todos los hombres de buena voluntad, y les anuncio la gran alegría de saber que podemos tener esperanza pues nos ha nacido el Salvador, el Mesías, el Señor que nos ha revelado el sentido de la vida y de la muerte y nos ha manifestado el gran amor que Dios tiene para nosotros. Pienso en mí y en todos ustedes que necesitamos saber estas cosas, pero de manera especial, tengo en estos días muy presentes en la oración a los que, en estas Fiestas de Navidad y de Fin de Año, no pueden celebrar junto a sus familias en el hogar: los enfermos que están hospitalizados, los que viven o trabajan lejos de sus hogares o en el exterior, los presos y los que por motivos personales o de otra índole no están unidos a sus familias. Pienso también de manera particular en aquellas mujeres que en estos momentos se están convirtiendo en madres pues esperan el nacimiento de sus hijos.

Con el pasar de los días, el nacimiento de Jesús también le fue anunciado a unos personajes muy inteligentes y poderosos, a quién conocemos como los Reyes Magos. Escuchemos el relato bíblico:

(Lectura del evangelio de San Mateo, capítulo 2, 9-11)

Dios nos quiere decir que Él vino para todos los seres humanos sin hacer distinción; su mensaje de Paz y Bien es para todos: hombres y mujeres, niños, jóvenes y mayores; campesinos y doctores, ricos y pobres, cubanos y extranjeros. Todos necesitamos de Jesús para descubrir el sentido de nuestra vida; su mensaje nos hace ser mejores personas.

Es necesario que no nos quedemos solo con las celebraciones exteriores y con estos mensajes como si escucháramos un relato bonito que nos alegra y nos hace bien. Si lo vemos así, es como si estuviéramos escuchando un cuento o viendo por la televisión una película que siempre es ficción y generalmente termina bien. Estos relatos de la Biblia nos narran la mayor verdad que los hombres y mujeres de todos los tiempos podemos escuchar y conocer: Dios nos ama, no estamos solos, Él nos ha creado por amor y no nos abandona a nuestra suerte y a los bandazos que da la vida. La prueba más grande y evidente es, como la misma Biblia nos lo revela, que ese niño, Jesús, que hoy celebramos su nacimiento, se entregó a la muerte en la cruz para borrar nuestros pecados, para enseñarnos el camino del bien, para salvarnos. Él es nuestro único Salvador.

Los relatos sobre la Navidad hay que escucharlos y celebrarlos desde la FE, recordemos que la Fe es vivir con la seguridad de lo que se espera se cumplirá, que la Palabra de Dios es veraz y solo Él tiene Palabras de Vida Eterna.

Queremos también dirigirnos de manera especial a nuestras familias, para que este mensaje de vida y esperanza sea compartido con alegría. Que no olvidemos nunca educar a nuestros hijos y a las nuevas generaciones en el valor y el deber de ser esforzados, que no crean que se lo merecen todo, porque de esa manera los estamos convirtiendo en inútiles para enfrentar el futuro; que sepan, valoren desde pequeños, el esfuerzo que hacen sus padres para sostenerlos y educarlos.

Les deseo celebrar la Navidad y las Fiestas de Fin de Año juntos y unidos, recordando los buenos momentos vividos en el pasado junto a los que ya no están con nosotros porque han fallecido o están lejos en otras tierras. Haciendo participar a los niños y a los mayores, sobre todo a los enfermos y a los que se sienten vencidos por los años y la vida.

El nacimiento de un niño siempre trae alegría y asombro, porque nos muestra el gran misterio de la vida. Viendo brillar los ojos de los jóvenes esposos y padres ante su hijo recién nacido, entendemos mejor los sentimientos de la Virgen María y de San José que, mirando al Niño Jesús, sintieron la presencia de Dios en sus vidas…

Les invito a celebrar las Navidades y Fiestas de Fin de Año junto sus familias, en las Iglesias y en las casas de oración, cumpliendo con las normas establecidas, agradeciendo a Dios por la vida que nos ha dado a través de nuestros padres y pidiéndole la Fe, Esperanza y la Caridad que nos ayuden a ser mejores cristianos y personas.

(Música, Navidad cristiana, Kerigma)

Les invito a rezar con esta oración que se reza en estos días.

“Derrama Señor tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, nacido de la Virgen María, para que lleguemos, por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección”.

Les bendigo.

“En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén”

Feliz Navidad y un próspero y buen Año Nuevo.

Ánimo. Les desea,

+Mons Dionisio García Ibáñez

Arzobispo de Santiago de Cuba