Francisco Rangel del Partido Pedro Luis Boitel y organizador del Proyecto Capitán Tondique, fue detenido este jueves durante tres horas por fuerzas represivas del régimen castrista.


“En horas del mediodía (del jueves) distribuimos comida del Proyecto Tondique a aproximadamente 14 personas. A las 12:30 cuando ya habíamos terminado y yo estaba en mi casa, una patrulla vino a buscarme y me llevaron a la Policía de Colón donde estuve alrededor de tres horas”, denunció Rangel a Diario de Cuba.

“Me levantaron un acta de advertencia por ‘propagación de epidemia’. Me dijeron una vez más que me iban a enjuiciar por mi trabajo en el Proyecto Tondique y por repartir comida a los necesitados”, detalló.

“Nuestros hijos y nuestros nietos, todos nosotros, comemos de esa misma comida que repartimos. Ellos (las autoridades) están intentando inventar una excusa para llevarme a un tribunal. Incluso, me atrevería a decir que la comida que les damos está mucho mejor elaborada que la que se puede comprar en lugares de ventas de alimentos estatales”, explicó el activista.

“El pueblo de Cuba tiene hambre. El 21 de diciembre preparamos un lechón asado para más de 57 personas. Antier (el miércoles) distribuí 22 panes con jamón en la calle por el frío. En la Policía les dije que no iba a ir a otra citación o detención arbitraria y que voy a seguir con el Tondique”, afirmó Rangel.


El Proyecto Capitán Tondique, pese al hostigamiento por parte del Gobierno cubano, ha estado entregando comida semanalmente a personas sin sustento en Colón, Matanzas.

La Seguridad del Estado se dio la tarea de robar las cajitas de comida que estaban distribuyendo los activistas de Tondique en el mes de agosto.

Las personas que reparten comida a los necesitados, una loable labor han sufrido arrestos injustificados por parte del régimen.

La iniciativa ya cumple poco más de cuatro años, brindando alimentos a los que más lo necesitan; también han sido amenazados con el decomiso de la sede de Capitán Tondique, por lo que la casa que era propiedad de una Dama de Blanco, Caridad Burunate, tuvo que salir a las calles desde el verano para poder repartir comida a los que no tienen.

Allí, el proyecto tenía un comedor social, al que acudían, ancianos, discapacitados, mendigos y personas con problemas de diversa índole, la cita era todos los jueves, en la casa de Burunate.

(Con información de Diario de Cuba)