
La devastación provocada por el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el oeste de Colombia este lunes no solo mantiene en alerta a las zonas afectadas. A cientos de kilómetros de distancia, familias colombianas residentes en Florida viven horas de incertidumbre mientras intentan comunicarse con familiares y amigos.
El sismo, cuyo epicentro se ubicó cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, ha dejado al menos 111 muertos y 87 heridos, de acuerdo con cifras reportadas por The Associated Press.
Alrededor de 1,600 edificaciones resultaron afectadas y al menos 61 estructuras colapsaron completamente, mientras las autoridades continúan evaluando la magnitud de los daños.
Cali, Pereira, Manizales y Quibdó figuran entre las ciudades afectadas. También se han reportado daños en aeropuertos y otras infraestructuras, mientras residentes permanecen atentos ante la posibilidad de réplicas.
Una familia salió de Pereira apenas dos horas antes
Entre quienes siguen de cerca la emergencia se encuentra Natalia Fernández, una colombiana residente en Tampa que estuvo extraordinariamente cerca de encontrarse en medio del terremoto.
Fernández contó a TampaHoy.com que ella y su familia tomaron un vuelo desde el aeropuerto de Pereira alrededor de las 5:00 de la mañana.
Aproximadamente dos horas y media después se produjo el fuerte movimiento sísmico.
“Nosotros salimos en el vuelo de Copa de las cinco de la mañana y el terremoto fue a eso de las siete y media. Entonces, pues gracias a Dios salimos”, relató.
Poco después comenzaron a llegar las llamadas y mensajes desde Colombia.
Su familia política logró comunicarse y confirmó que se encontraba bien, aunque describieron el terremoto como uno de los movimientos más fuertes que habían experimentado.
La tranquilidad de saber que sus familiares estaban a salvo contrastó rápidamente con las noticias sobre los daños alrededor de ellos.
Fernández explicó que un amigo tiene su vivienda afectada por grietas importantes y que otras personas perdieron sus apartamentos.
Ella misma tiene un apartamento en Cali, una de las ciudades donde se sintió con fuerza el terremoto.
La angustia de no poder localizar a un familiar
Para otras familias colombianas en Florida, las horas posteriores al terremoto han sido mucho más difíciles.
Fernández relató el caso de una amiga que intentaba localizar a su padre después del sismo.
La información que había recibido indicaba que el hombre posiblemente fue trasladado al Hospital Universitario del Valle, en Cali. Sin embargo, al buscarlo allí, la familia no consiguió encontrarlo.
Desde entonces, sus allegados han comenzado a verificar otros hospitales mientras recurren a amigos y conocidos en Colombia para tratar de obtener alguna información sobre su paradero.
Situaciones como esta muestran cómo una emergencia de esta magnitud puede extenderse rápidamente mucho más allá del lugar del desastre.
Florida alberga una importante comunidad colombiana y, especialmente en zonas como Tampa y el sur del estado, miles de residentes mantienen vínculos familiares directos con Colombia.
Colombia enfrenta las consecuencias del terremoto
Mientras continúan las operaciones de emergencia, la prioridad en las regiones afectadas está centrada en localizar posibles sobrevivientes, atender a los heridos y determinar si las estructuras dañadas pueden seguir siendo ocupadas.
El número de víctimas y la magnitud de los daños podrían continuar cambiando a medida que los equipos de emergencia logren acceder a las áreas más afectadas y las autoridades consoliden los reportes procedentes de diferentes departamentos.
Para muchas familias colombianas que viven en Florida, entretanto, el teléfono se ha convertido en el principal vínculo con lo que sucede a cientos de kilómetros.
Cada llamada respondida trae alivio. Para quienes todavía no consiguen comunicarse con sus seres queridos, la espera continúa.





