
Un nuevo movimiento telúrico volvió a generar preocupación en el occidente de Colombia apenas un mes y dos días después del terremoto que devastó varias regiones del país y dejó cientos de muertos, miles de heridos y daños en más de 200.000 viviendas.
El temblor se produjo a las 6:16 de la mañana del 12 de septiembre en el departamento del Chocó. El Servicio Geológico Colombiano publicó inicialmente una magnitud de 4,4 y posteriormente actualizó el cálculo a 4,6, con una profundidad de 43 kilómetros.
Los dos boletines no representan terremotos diferentes. Se trata de una actualización técnica del mismo evento, un procedimiento habitual mientras los especialistas procesan y revisan la información recopilada por las estaciones de monitoreo.
El movimiento fue localizado en cercanías de Sipí, a unos ocho kilómetros de ese municipio, mientras Nóvita y Condoto aparecen entre las localidades próximas al epicentro. El registro de magnitud 4,6 y 43 kilómetros de profundidad figura en la plataforma oficial de evaluación de intensidades del Servicio Geológico Colombiano.
Hasta el momento no se han reportado daños materiales, personas heridas o fallecidas como consecuencia de este nuevo temblor. Tampoco existe una confirmación oficial de que esté directamente relacionado con la secuencia de réplicas del terremoto ocurrido el 10 de agosto.
Autoridades piden reportar dónde se sintió
El Servicio Geológico Colombiano pidió a las personas que percibieron el movimiento ingresar a su plataforma Sismo Sentido y completar el formulario correspondiente.
Los testimonios permiten establecer con qué intensidad fue percibido el temblor en diferentes municipios, si provocó la caída de objetos, si generó grietas o daños en las construcciones y cuál fue la reacción de la población.
La información ciudadana no sustituye las mediciones instrumentales, pero ayuda a los especialistas a comprender mejor el alcance de cada movimiento y a elaborar mapas de intensidad.
Colombia todavía intenta recuperarse del terremoto de agosto
El nuevo sismo ocurre mientras Colombia continúa enfrentando las consecuencias del terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto de 2026. Aunque algunos reportes iniciales difundieron una magnitud de 7,2, fuentes oficiales y organismos internacionales consolidaron posteriormente el evento en 7,4.
El terremoto principal se produjo a las 7:34 de la mañana, con epicentro cerca de San José del Palmar, Chocó, y una profundidad superior a los 100 kilómetros. Fue sentido en 16 departamentos y centenares de municipios, además de algunas zonas de Ecuador, Panamá y Venezuela.
El evento fue calificado como el terremoto más fuerte registrado en Colombia durante el siglo XXI. Fuentes internacionales también lo describieron como el movimiento más intenso ocurrido en el país en más de 25 años. Reuters y ReliefWeb sitúan su magnitud en 7,4. Después del evento principal, las autoridades contabilizaron 297 réplicas. La más fuerte de ese conjunto alcanzó una magnitud de 4,8.
El desastre dejó 331 muertos y más de 466.000 afectados
El balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, actualizado hasta el 9 de septiembre, situó en 331 el número de personas fallecidas. También se reportaron 4.505 heridos y 111 desaparecidos.
La emergencia afectó a 466.709 personas pertenecientes a 296.738 familias. La propia UNGRD confirmó que la respuesta humanitaria continuaba un mes después del terremoto, con 331 fallecidos y miles de personas todavía necesitadas de asistencia.
Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío concentraron los mayores daños. La magnitud del desastre obligó a desplegar equipos de búsqueda, rescate, evaluación estructural, atención sanitaria y distribución de ayuda humanitaria.
Aunque la etapa de rescate inmediato comenzó a cerrarse, las autoridades y organizaciones humanitarias advirtieron que la emergencia no había terminado. El país entró en una fase más prolongada, marcada por los alojamientos temporales, la reconstrucción de viviendas y la recuperación de servicios esenciales.
Más de 36.000 viviendas quedaron destruidas
El terremoto dañó 202.002 viviendas y destruyó completamente otras 36.326. También dejó afectaciones en 6.005 inmuebles adicionales, mientras 743 estructuras colapsaron.
Miles de familias permanecen en hoteles, albergues, viviendas temporales o casas de familiares mientras esperan los resultados de los censos, las evaluaciones técnicas y los trámites para recibir soluciones habitacionales.
La reconstrucción no consiste únicamente en levantar nuevamente las casas. Las autoridades deberán determinar cuáles edificaciones pueden repararse, cuáles deben demolerse y qué terrenos continúan siendo seguros para sus habitantes.
La recuperación habitacional podría requerir aproximadamente 16 billones de pesos colombianos, más de la mitad del costo calculado inicialmente para toda la reconstrucción.
Hospitales, escuelas y carreteras también sufrieron daños
La emergencia alcanzó 400 centros de salud, 4.313 establecimientos educativos y 6.033 espacios comunitarios. Parte de las instituciones escolares tuvo que recurrir temporalmente a las clases virtuales.
Sin embargo, la modalidad remota abrió otra dificultad en las zonas rurales: numerosos estudiantes carecen de computadoras, teléfonos adecuados o acceso estable a internet. La reapertura de las escuelas dependerá de las inspecciones estructurales y de la reparación de servicios básicos.
El terremoto también afectó 521 vías, cinco aeropuertos, 141 acueductos, 102 puentes vehiculares y 13 puentes peatonales. Las interrupciones complicaron el traslado de ayuda hacia comunidades rurales y municipios montañosos. Los organismos de emergencia contabilizaron, además, 3.277 animales afectados y 3.003 rescatados.
Cali concentra la mayor cifra de fallecidos
Cali reportó 154 muertes, convirtiéndose en la ciudad con el balance más grave. El alcalde Alejandro Eder estimó que su reconstrucción podría costar cerca de 10 billones de pesos.
La ciudad anunció un homenaje a las víctimas que incluirá 90 segundos de silencio en las emisoras y el sonido simultáneo de las campanas de las iglesias en diferentes barrios.
Pereira también sufrió consecuencias devastadoras. Los balances locales informaron de 99 fallecidos, 259 heridos, 132 desaparecidos y 35.263 viviendas afectadas. La ciudad registró al menos 66 colapsos totales.
En Risaralda, el Gobierno anunció 908 intervenciones para mejorar viviendas, de las cuales 261 corresponderán a Pereira. La inversión destinada a esa ciudad asciende a 30.000 millones de pesos.
La reconstrucción podría tomar hasta cuatro años
El Gobierno declaró la emergencia económica, social y ecológica y calculó inicialmente que la reconstrucción nacional demandará aproximadamente 30 billones de pesos.
Para administrar los recursos nacionales e internacionales se creó el Fondo Milagro, dirigido por el empresario Jaime Uribe. El mecanismo toma como referencia el Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero, creado después del terremoto de Armenia de 1999.
La hoja de ruta contempla completar el diagnóstico durante septiembre. La recuperación de las viviendas deberá comenzar entre octubre de 2026 y marzo de 2027, mientras la reconstrucción estructural podría extenderse entre dos y cuatro años.
La Cruz Roja estima un proceso dividido en tres etapas: una respuesta inmediata de aproximadamente tres meses, una estabilización que podría prolongarse durante seis meses y una recuperación de largo plazo. La organización advirtió que las necesidades humanitarias continuarán mucho después de que desaparezcan las operaciones de rescate.
El nuevo temblor del 12 de septiembre no ha dejado, por ahora, un balance de víctimas o daños. Sin embargo, vuelve a poner bajo presión a una población que todavía vive entre edificaciones afectadas, alojamientos temporales y la incertidumbre de una reconstrucción que apenas comienza.





