
Sherritt International anunció que recibió una licencia de Estados Unidos para comprar y enviar combustible, fueloil y azufre a sus instalaciones de níquel en Moa, Cuba, un avance para la compañía canadiense, que busca recuperar sus operaciones y superar una grave crisis financiera.
La empresa confirmó la autorización el martes 20 de octubre. Sin embargo, precisó que el permiso todavía no permite reanudar la producción: para hacerlo deberá obtener una segunda licencia de emergencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro.
Qué permite la autorización estadounidense
Según el comunicado de Sherritt, la licencia cubre la venta, compra, transporte, exportación, entrega y pago de los suministros destinados a Moa Nickel, junto con los servicios necesarios para completar esas operaciones.
Su alcance incluye al proveedor autorizado de combustible, los bancos, operadores de buques, aseguradoras y otros participantes contemplados en el permiso. Esto permite organizar la cadena logística y financiera de los envíos.
Sherritt está ultimando un primer cargamento, cuyo despacho prevé para el cuarto trimestre de 2026. La expectativa es cubrir necesidades esenciales de combustible y preparar las instalaciones para una eventual reactivación. La compañía mantiene pendiente la autorización necesaria para volver a producir.
Una operación compartida con el Estado cubano
Sherritt posee el 50% de la empresa conjunta de Moa, en asociación con la estatal cubana General Nickel Company. Por tanto, una eventual recuperación de la actividad también tendría consecuencias para el negocio compartido con el Gobierno de la isla.
La crisis ha afectado ambos extremos de la operación industrial. La compañía suspendió su participación directa en las actividades de sus empresas conjuntas cubanas el 7 de mayo y detuvo el refinado de metales en Fort Saskatchewan, Alberta, el 22 de junio, tras la ampliación de las sanciones estadounidenses.
El objetivo de las licencias solicitadas es permitir la recuperación de la extracción y el procesamiento en Cuba, así como las actividades posteriores de refinación en Canadá.
El papel del inversionista Ray Washburne
La autorización llega mientras Gillon Capital, vinculada al empresario y exasesor de Donald Trump Ray Washburne, intenta adquirir una participación de control en Sherritt.
Bloomberg informó que la minera trabajó con esa firma para avanzar en los permisos estadounidenses. Su director ejecutivo, Peter Hancock, destacó que Gillon aporta relaciones y capacidades ante Washington que la compañía canadiense no tiene.
La posible adquisición sigue pendiente. La licencia para combustible constituye un avance regulatorio, pero una inversión estadounidense de mayor alcance requeriría aprobaciones adicionales. Además, existe una propuesta rival de un consorcio que incluye a Glencore y otros inversionistas.
Un acuerdo sobre las propiedades confiscadas
Otro elemento central es el pacto provisional firmado el 23 de septiembre con Moa Bay Mining, titular de una reclamación certificada relacionada con las instalaciones de Moa.
Según Sherritt, Moa Bay aceptó los envíos provisionales de combustible a cambio de pagos por su consentimiento. También se comprometió a no presentar reclamaciones bajo la Ley Helms-Burton contra los participantes cubiertos por el acuerdo en relación con esos cargamentos autorizados.
Ambas compañías obtuvieron una autorización separada de OFAC para ejecutar el pacto. Su alcance está ligado a esos envíos; el anuncio no presenta el entendimiento como una resolución definitiva de la reclamación por las propiedades confiscadas.
La licencia abre una vía, pero el rescate necesita dinero
El permiso representa una excepción concreta dentro de las restricciones estadounidenses y ofrece a Sherritt una vía para preparar su recuperación. Sin embargo, el obstáculo financiero continúa.
La minera advirtió que sus restricciones de liquidez generan dudas significativas sobre su capacidad para continuar operando. Cumplir con proveedores y otras obligaciones depende de conseguir financiamiento y completar una recapitalización más amplia.
Los próximos pasos serán concretar el primer envío, obtener el permiso para reanudar operaciones y asegurar capital. La llegada de combustible puede preparar el regreso de Moa, pero todavía no garantiza la reapertura ni resuelve la crisis de Sherritt.





