
Un video grabado en su propia vivienda terminó convertido en una causa penal. Ahora, el juicio previsto para este jueves 1 de octubre contra la creadora de contenido Anna Bensi y su madre, Caridad Silvente, concentra una creciente atención pública, mientras artistas, influencers y representantes religiosos reclaman justicia y denuncian la persecución contra ambas.
La joven de 21 años y su madre fueron citadas ante el Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este por una acusación de “actos contra la intimidad personal y familiar”, relacionada con la difusión de imágenes de un agente del Ministerio del Interior que acudió a su domicilio para entregar una citación de la Seguridad del Estado. La vista había sido señalada inicialmente para el 17 de septiembre y después fue aplazada.
El caso ha trascendido el entorno de las acusadas. Los mensajes de respaldo coinciden en cuestionar que documentar una actuación oficial pueda convertirse en motivo de procesamiento penal y en advertir sobre las consecuencias de castigar la denuncia pública en Cuba.
El video que dio origen al proceso
Los hechos se remontan a marzo de 2026, cuando madre e hija grabaron y publicaron la visita de un suboficial del MININT vestido de civil. Anna Bensi ha defendido que registrar lo ocurrido fue una medida de protección frente a la actuación de las autoridades.
Según la documentación del Observatorio Cubano de Libertad de Expresión del ICLEP, la Fiscalía archivó el expediente el 13 de abril al considerar que el presunto delito requería una querella de la persona afectada. El proceso se reactivó en julio después de que el agente presentara esa querella. El Observatorio denuncia que la causa utiliza el sistema judicial para castigar un ejercicio de expresión pública.
Desde el 25 de marzo, de acuerdo con la información difundida sobre el caso, ambas permanecen bajo reclusión domiciliaria y tienen prohibido salir del país. En los días previos al juicio, Anna reiteró que no se retractaría: “No voy a callarme”, afirmó, y aseguró que volvería a grabar el video que originó el proceso.
La Diosa llama a multiplicar la denuncia
La cantante La Diosa pidió a los cubanos utilizar sus redes para dar visibilidad al caso, independientemente del número de seguidores que tengan. Su llamado busca impedir que madre e hija afronten el proceso sin acompañamiento público.
La artista afirmó que se estarían solicitando dos años de prisión y denunció que les habrían ofrecido retirar los cargos si se retractaban públicamente de sus videos. Esa supuesta propuesta debe entenderse como una denuncia de la cantante, sin presentarla como una condición judicial acreditada mediante documentos.
Su intervención puso el énfasis en la participación de cada persona: compartir información, hablar del proceso y mantener la atención sobre lo que ocurra con las acusadas.
Andy Vázquez interpela a quienes participan en el juicio
El humorista Andy Vázquez dirigió su mensaje a quienes intervienen en el procesamiento de las dos mujeres. Desde su perspectiva cristiana, cuestionó la responsabilidad de quienes contribuyen a una actuación que considera injusta y recurrió a un pasaje bíblico contra las leyes utilizadas para oprimir.
También expresaron su solidaridad Kristoff Kriollo, Claudia Artiles y Claudia Valdés. Sus mensajes rechazaron la indiferencia ante el caso y defendieron que pensar distinto, expresar opiniones o documentar la visita de un funcionario no deberían dar lugar a persecución.
Aunque sus intervenciones tuvieron tonos diferentes, compartieron una preocupación: el efecto intimidatorio que un proceso de esta naturaleza puede tener sobre otras personas que denuncian lo que sucede en la isla.
Iglesias reclaman acompañamiento y respeto al debido proceso
El respaldo también llegó desde comunidades religiosas. La Asociación Convención Bautista de Cuba Occidental pidió respeto al debido proceso, la libertad de expresión, la libertad religiosa y la dignidad de madre e hija. Además, invitó a sus congregaciones a orar y acompañarlas durante el proceso.
Sor Nadieska Almeida, por su parte, llamó a los cristianos a expresar su apoyo mediante la oración y la presencia física. La religiosa calificó el proceso de injusto y manifestó públicamente su admiración por la entereza de ambas.
Estos pronunciamientos amplían el alcance del reclamo y colocan el caso en un debate sobre la libertad de expresión y la posibilidad de acompañar públicamente a quienes enfrentan al aparato represivo cubano.
Una jueza cuestionada y denuncias de restricciones
Según información difundida por activistas y recogida por medios independientes, la jueza Zamira Marrero Morgado presidiría el proceso. Su identificación como participante en causas contra manifestantes del 11-J ha generado preocupación entre quienes siguen el caso. También se ha reportado que habría rechazado una solicitud de la defensa para anular la causa.
En paralelo, activistas denunciaron restricciones contra periodistas independientes y otras personas desde la víspera del juicio, presuntamente para impedir que se acercaran al tribunal.
Al cierre de esta información, las fuentes consultadas mantenían la vista prevista para este jueves y no ofrecían una sentencia confirmada. La atención está puesta en el desarrollo del proceso, las garantías concedidas a la defensa y el destino de dos mujeres cuya decisión de grabar una visita oficial terminó llevándolas ante un tribunal.





