Luego de que ocurriera un incendio el pasado 25 de enero en la Empresa Termoeléctrica 10 de Octubre, de Nuevitas, en la ciudad de Camagüey continúan los apagones, y la población molesta.

Bajo la dirección de la Unión Eléctrica trabajan brigadas que han llegado de diferentes partes de la Isla, con el fin de reparar tres bloques de generación que tiene la planta y que suministran 360 megavátios en total; no obstante el municipio de Nuevitas se abastece en la actualidad principalmente con grupos electrógenos emplazados en la localidad, ya que nadie ha podido restaurar los bloques generadores.

Los trabajos son de alta complejidad, ya que además de lo dañado por el incendio, se puede sumar que se estaba haciendo una revisión de seguridad del equipamiento y han vuelto a salir a la luz “algunos imprevistos” en el proceso, que según fuentes consultadas por el diario independiente cubano 14ymedio deben concluir antes del período vacacional del verano, al menos es lo previsto.

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Los apagones en Camagüey si bien fueron esporádicos al principio y de corto lapso de tiempo, se han vuelto prácticamente diarios, y de varias horas.

Hermida Suárez del barrio La Guernica, se queja: “Lo peor es que casi siempre ocurren a la hora de cocinar. En ese momento del día tengo a mis nietos viendo el televisor mientras hacemos la comida”.

Tras la Revolución Energética impulsada por Fidel Castro a principios de este siglo y que incluyó la venta de módulos eléctricos de cocción a precios subsidiados, un número notorio de familias camagüeyanas cocina con electricidad.

Una funcionaria de la Empresa Eléctrica de Camagüey, que no quiso revelar su identidad por temor a represalias expresó: “Los cortes en el servicio eléctrico no son programados, ocurren cuando la demanda excede la capacidad de entrega de la red nacional. La parada de la termoeléctrica de Nuevitas ha venido a complicarlo todo”.

El fuego que dejó grandes daños a la planta se produjo por un recalentamiento eléctrico, alega la prensa oficial; según 14ymedio, las llamaradas alcanzaron el sistema de cables soterrados e interruptores, y la recuperación se prevé tardará.

“Soy barbero y todas las máquinas que uso son eléctricas”, lamenta Ariel en el municipio de Vertientes.

“Compré una planta eléctrica de petróleo pensando en los huracanes pero ahora me viene como anillo al dedo con estos apagones”, revela el cuentapropista, dado que los negocios del sector privado en Camagüey se han visto afectados por la falta de electricidad.

(Con información de 14ymedio)