Marco Rubio está de vuelta en la campaña electoral. Por primera vez en un año, el senador cubanoamericano se paró frente a una multitud en un almacén de equipos de fontanería en el norte de Virginia, una zona adinerada del país que lo apoyó abrumadoramente durante las primarias presidenciales republicanas el año pasado.

Pero cuando Rubio apareció en el estrado para apoyar a Ed Gillespie como gobernador, un manifestante agarró el micrófono y exigió el fin de las deportaciones de inmigrantes. El senador de Florida se mantuvo al margen, sin mostrar emoción visible cuando la multitud gritó y agarró el letrero del manifestante mientras era escoltada fuera del escenario.

“Eso fue perfecto, el momento, porque no he dado un discurso de campaña en aproximadamente un año, así que estoy un poco oxidado, necesitaba un poco de calentamiento”, dijo el cubanoamericano.

En su discurso se centró principalmente en hablar de empleos, aunque ahondó en su tema principal: América Latina, al referirse a la violenta pandilla MS-13, con raíces en El Salvador.

“No quiero meterme en el medio de todas estas peleas… pero tengo que decirlo, vengo de una comunidad que se ha visto afectada por… violencia de pandillas”, dijo Rubio.

La estrategia clara del senador de Florida para las elecciones de 2018 consiste en mantenerse alejado de las luchas intrapartidarias, mientras construye buena voluntad en amplias franjas del Partido Republicano.

“Tengo desacuerdos con la Casa Blanca y he podido abordar algunos de ellos en privado y un par de ellos más públicamente, ya sea la respuesta inicial en Puerto Rico o algunos de los problemas de política exterior en diferentes partes del mundo”, argumentó Rubio. “Pero mi punto de vista es el siguiente: 95% de lo que me va a pasar hoy, no puedo controlarlo. Lo que puedo controlar es cómo reacciono a lo que sucede. Y lo que he elegido hacer más que nunca es enfocarme como un láser en las cosas que puedo controlar y hacer”.

El representante de Carolina del Norte Mark Meadows, presidente del conservador House Freedom Caucus, elogió el trabajo de Rubio en Capitol Hill un año después de su segundo mandato.

En el ámbito de las políticas, Rubio ha colaborado estrechamente con Trump en asuntos latinoamericanos, logrando que el presidente adopte medidas más estrictas sobre Cuba y hable enérgicamente sobre la crisis en curso en Venezuela.

Pero en el ámbito político, Rubio planea comenzar a apoyar a una franja de republicanos en 2018 que abarcan el espectro ideológico y geográfico. Republicanos moderados como el representante de Miami, Carlos Curbelo y figuras como el tesorero del estado de Ohio y el candidato al Senado 2018 Josh Mandel.

La lista de los primeros nombres que Rubio planea apoyar en 2018 la encabezan: Curbelo, Mandel, representante de Dakota del Sur Kristi Noem (quien se postula para gobernador), el representante estatal de Florida Mike Miller (quien está desafiando a la representante Stephanie Murphy, D-Winter Park) y la representante de Nueva York Elise Stefanik tienen menos de 50 años, y todos apoyaron a Rubio durante su campaña de 2016. Es el tipo de base nacional amplia que podría pagar dividendos si Rubio buscara la Casa Blanca en el futuro.

El republicano está decidido a apoyar a los titulares y aspirantes al Senado que lo ayudaron en 2016, pero la lista de nombres tempranos indica que el tipo de republicanos que Rubio va a apoyar son jóvenes como él que han mostrado una propensión a cambiar sus puntos de vista de manera efectiva, ideología política, al igual que Rubio cuando hizo campaña por la Legislatura estatal como un moderado en Miami hace años.

“Marco Rubio es el conducto que tenemos para llegar al presidente Trump”, dijo la representante Ileana Ros-Lehtinen, una republicana moderada de Miami, que fue la jefa de Rubio cuando trabajaba como pasante en su oficina. “Tiene la atención del presidente puesta en el tema de Cuba y Venezuela, dos temas que me apasionan. Ha sido maravilloso con la ayuda puertorriqueña”.

Rubio tendrá algo de tiempo para construir un posible currículum presidencial en el Senado, si decide volver a postularse. No podrá presentarse con Trump en la Casa Blanca hasta el 2024; y se enfrentará a la reelección por un tercer mandato en 2022.

Pero algunos de sus seguidores, anhelan a Rubio en la Casa Blanca, incluso entre los republicanos conservadores, él sigue siendo una parte importante del partido.

(Con información de Miami Herald)