El régimen cubano reiniciará el otorgamiento de licencias paralizadas al sector privado en el mes de diciembre, pero aunado a ello llevará un riguroso control fiscal, y aumentará los impuestos, lo que provocará más desaliento en este incipiente sector.

Las licencias a cuentapropistas permanecen congeladas desde agosto del pasado año, y a partir de diciembre entrarán en vigor sus medidas draconianas, que restringe el otorgamiento de licencias a una por persona, con el pretexto de frenar la evasión de impuestos.

Marta Elena Feitó, viceministra de Trabajo y Seguridad Social, citada en Granma, diario del gobernante Partido Comunista, explicó que las nuevas normas “obedecen a desviaciones presentadas y casos en los que habían dueños con muchos negocios, signo de concentración de riqueza que no se permitirá en Cuba”.

El economista cubano Ángel Rodríguez Pita dijo a Radio Martí, que se trata de “un paquetazo tributario” que busca aumentar la carga a la población.

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A juicio del analista, el sector de la gastronomía será uno de los más afectados, puesto que al unificar las diferentes licencias bajo una de un mismo tipo, quienes tienen negocios pequeños como cafeterías o quioscos de venta en sus casas, pagarán más impuestos, aunque en evidencia ingresen menos que una paladar.

Otra severa medida, los dueños de restaurantes privados deberán pagar un 5% de impuesto por cada trabajador que contraten.

En cuanto a los taxistas, ya afectados por la falta de piezas de repuesto y el alto costo del combustible, deducirán esto último solamente en su declaración al fisco con la comprobación de la tarjeta magnética con la que se adquirirá el producto oficialmente.

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Se excluirán ocupaciones como vendedor mayorista y minorista de productos agrícolas, operador de equipos de recreación o vendedor de productos agrícolas ambulatorios, agrupando los 201 oficios en 123.

Se volverán a otorgar licencias para el arrendamiento de viviendas, y la apertura de restaurantes o cafeterías, asimismo los permisos para prestar servicios de construcción.

Con estos anuncios puede deducirse que el maniatado sector privado, seguirá estando plagado de obstáculos que le impedirán su desarrollo; que la economía cubana esté en crisis, y la gente al borde de la miseria, para el gobierno carece de importancia.

(Con información de Martí Noticias)