Los gigantes caracoles africanos se están comiendo todo en la capital de Cuba, devorando hojas, flores, cortezas e incluso huesos de animales muertos.

Los caracoles, una de las especies más invasoras del mundo, pueden crecer hasta 8 pulgadas de largo y pesar una libra. Algunos cubanos usan los caracoles en ritos religiosos. Y los expertos temen que las autoridades cubanas no puedan detener la amenaza.

Los caracoles gigantes africanos pueden transmitir enfermedades y tener cultivos dañados en Florida, Georgia y otros estados. Las criaturas abundan en el Parque Forestal, un complejo recreativo en La Habana. Son más activos durante la noche y a menudo se entierran bajo tierra durante el día.

Los caracoles africanos se reproducen rápidamente y tienen pocos enemigos naturales en Cuba, aparte de los ratones y las ratas. Ellos son sobrevivientes. Prefieren los climas tropicales, pero pueden soportar frío e incluso nieve. Si sus plantas favoritas no están cerca, comerán pintura de auto y estuco, dicen los expertos.

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Florida ha intentado en varias ocasiones deshacerse de los caracoles, comenzando ya en la década de 1970. Los carteles que instan a los residentes a informar avistamientos de caracoles advirtieron: “Esto no es ciencia ficción. Esto es real “. El estado entrenó a los perros para que olfateen los caracoles y alentó a los niños de primaria a que se conviertan en” detectives subalternos “y ayuden.

Expertos aseguran que es demasiado pronto para evaluar el impacto del caracol a largo plazo en Cuba, pero algunas personas aparentemente mantienen los caracoles como mascotas.