Vergonzoso: Anciano cubano enfermo «sin techo y sin cuidados» en La Habana/Imagen tomada de redes sociales

La periodista independiente Miriam Celaya González denunció a través de sus redes sociales la situación precaria de un anciano cubano, que duerme en los bajos de su edificio en el corazón de La Habana, ante el total abandono del Estado.

Con su post la reportera, colaboradora de CubaNet, cuestiona que el régimen cubano se venda como un Gobierno humanitario y solidario, bajo el que ningún ciudadano cubano queda desamparado.


A continuación la reflexión completa de Celaya González:

¿NADIE QUEDARÁ DESAMPARADO? Esta imagen no fue tomada en Haití ni en una favela de Río de Janeiro ni en ningún país capitalista donde -según reza la doctrina marxista- «el hombre es el lobo del hombre». No. Este triste espectáculo de un anciano enfermo, sin techo y sin cuidados, cuya bolsa colectora de orina descansa sobre el suelo, sujeta a una sonda, la acabé de tomar hace unos minutos en los bajos del edificio donde vivo, en plena avenida Carlos III, en el centro de la capital cubana.

Este portal abierto es el refugio habitual desde hace unos meses de este hombre que, sea cual sea su historia, debería tener al menos el derecho a descansar en la comodidad de una cama y en la seguridad de una institución que se encargara de su higiene, su alimentación, su precaria salud. ¿Acaso no fue para humildes como él para quienes se hizo la revolución castrista? Cada anochecer, cuando bajo a botar la basura, me lacera esta escena terrible en una ciudad azotada por la pandemia, encerrada en un toque de queda, ajena a este infeliz que duerme sobre un duro quicio de losa.

Me lo he pensado mucho para hacer esta fotografía por respeto a la dignidad de un hombre que sufre, pero finalmente he decidido hacerla, sin mostrar su rostro, para denunciar la indignidad de las instituciones de un (des)gobierno y de un sistema «socialista» que se autoproclama el más humano y solidario del planeta y donde, además, el cinismo del discurso oficial sigue repitiendo que aquí «nadie» va a quedar desamparado.


Sin embargo, este no es el único caso de abandono de las autoridades, millones de abuelos cubanos enfrentan pésimas condiciones para subsistir en la actualidad, en un país donde la pensión por jubilación de 1.548 pesos es simbólica, ante el elevado costo de la vida.

Por añadidura, a la mayoría les ha tocado envejecer solos, porque sus hijos y nietos han tenido que emigrar a otros países, presionados por el contexto económico y político en el que han nacido y crecido.

«Cada vez se ven más estas escenas en la Habana, ya se hacen habitual verlas, cientos de estos infelices pululan en la ciudad. Es triste…», indicó Ernesto Estevez.

«También aquí, en la cuidad de Pinar hay muchos así, en los portales o en las aceras», comentó Wendy Ramos.