La venta “liberada” de gas licuado en Cuba, bajo el supuesto de que contribuye a mejorar la calidad de vida de los cubanos, parece traer a las familias isleñas todo lo contrario.

En Guantánamo, el pasado 5 de junio, se inició la venta liberada de gas licuado, con un costo de 7 CUP, pero no todo es color de rosa; en cada uno de los puntos habilitados por CUPET, Empresa Comercializadora de Combustibles, para estos trámites, las personas tuvieron que dormir allí hasta tres días, confirmando su presencia en la cola, para acceder a formalizar el contrato.

El periódico Venceremos, órgano oficial del comité provincial del Partido Comunista en Guantánamo, dijo que CUPET se preparó con antelación para garantizar el suministro de gas liberado a la población, de acuerdo a declaraciones de Maylín Rodríguez Fuentes, comunicadora de la estatal cubana de combustible, tenían todos los recursos para atender a los novicios 28 000 clientes, según el estudio de mercado realizado.

Fuentes dijo, que CUPET iniciaría una nueva etapa con la automatización de sus puntos de venta. Añadiendo, que era “algo sin precedentes en otras provincias y con un sistema que simplifica las colas y el tiempo del trámite pues, en un día, y sin moverse del punto”, los clientes efectuarían el contrato, para legalizar su “balita” y comprar el producto.


CUPET dijo en un inicio que para formalizar los nuevos convenios, tenían hasta el 5 de septiembre, y quienes entregaran un cilindro no legalizado, tendrían derecho a recibir uno lleno, y otro más una vez formalizado el contrato, sin embargo en agosto, la empresa comenzó a otorgar una sola balita a las personas que estaban en ese caso, por no tener suficientes cilindros. Todo apunta a que la decisión es irreversible, y ha afectado a quienes confiaron en lo que publicó la empresa estatal.

La lentitud, desorganización y favoritismo con respecto a la venta liberada de gas licuado, están a la orden del día.

Un reportero de Cubanet, se llegó al punto el viernes 27 de octubre, a las 8:00 a.m., hizo el número 12 en la cola, y advirtió que una hora después, la misma no había avanzado.

A los clientes le corresponden horarios para la compra, unos pueden hacerlo en la mañana, pero a otros les corresponde en la tarde.

Una señora mayor de setenta años se quejó: “Llevo tres días viniendo para reponer mi balita. Antier vine y se habían acabado las llenas. Ayer vine pero esto estaba endemoniado y me fui, luego me enteré que también se acabaron las balitas. Hoy me levanté temprano y mira lo que me dicen. ¿Por qué no ponen un cartel donde informen sobre los horarios de venta de cada tipo de cliente? Ahora voy a tener que quedarme hasta las dos de la tarde”.

Un jubilado de la FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) comentó irritado a Cubanet: “Este punto de venta trabaja muy mal porque muchas personas van directamente al almacén y resuelven sin hacer cola. En otros puntos de venta no se hace esa diferencia entre los clientes de gas liberado y los de la cuota normada, todos hacen la cola y compran en cualquier horario”.

Una ama de casa, joven, habló también: “Ellos mismos se contradicen, pues dijeron que hasta el 5 de septiembre sería el plazo para hacer los nuevos contratos para la venta de gas liberado y todavía los siguen haciendo. ¿Tú crees que es justo que esa señora que llegó ahora mismo sea atendida primero que yo que estoy aquí desde las 6:00 a.m.?”, se cuestionó mientras señalaba a una mujer que estaba en la oficina. “Por eso es que se forma el malestar pues quienes vienen a hacer el contrato ahora deberían hacer la cola como nosotros, no tener prioridad”.