Un comunicado de la Presidencia de la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) ha confirmado que no convocará a sus miembros para debatir el proyecto de reforma de la Constitución.

En la página web de la institución rezaba: «a diferencia de consultas populares realizadas en años anteriores, las organizaciones políticas y de masas, sociales, profesionales y otras que pertenecen a nuestra sociedad civil no participan como tales en dicho proceso».

Algunos de los intelectuales miembros de la UNEAC han manifestado su molestia en las redes sociales, porque la institución estatal no ofrezca un espacio para debatir un asunto tan importante como la nueva Carta Magna.

No obstante el comunicado oficialista argumenta: «rechazamos cualquier visión elitista que intente separarnos de nuestro pueblo, así como criterios irresponsables y manipulaciones que traten de establecer matrices de opinión sobre la presunta violación de los Derechos Humanos en Cuba, en especial los de los intelectuales».


Según la UNEAC desarrolló la consulta de los trabajadores en sus sedes, como centro de trabajo, sin embargo sus miembros deben debatir como ciudadanos en sus propios centros laborales o en sus comunidades.

Asimismo lamenta que algunos hayan cuestionado el proceder, autoridad y prestigio de la institución, y añade que la organización «nunca ha evadido el debate por complejo que este pueda ser».

Luego defiende una «cultura comprometida» con la Revolución, que a juicio de los dirigentes de la UNEAC propicia espacios para crear arte y literatura libremente.

Para concluir instando a sus miembros a debatir en sus barrios, y centros de trabajo como se ha estado haciendo desde agosto y hasta mediados de noviembre.

La estatal organización alega que el país está amenazado en el campo cultural «por los proyectos subversivos que pretenden dividirnos y la oleada colonizadora global», además repudia «la forma inescrupulosa con que medios pagados por el enemigo tergiversan la naturaleza de nuestros debates».

Con esta postura de la oficialista entidad se confirma además la política que seguirá rigiendo a los creadores y artistas en Cuba, la de seguir respondiendo a los intereses culturales del régimen castrista, y la de cero tolerancia a la crítica por parte de las autoridades.

(Con información de CubaNet)