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La embarazada se llama Paola Gambini, de Groveland, Florida, estando embarazada enferma con Covid-19 y a las 33 semanas comienza una batalla titánica por salvar su vida  su vida y la de su bebe que puso en riesgo al pensar que cuidándose no sería necesario vacunarse para evitar tan terrible enfermedad.


«Yo pensaba que mi cuerpo era como de superhumano y que con cuidarme sería suficiente. Estaba gestando a una bebé que me protegía del resfriado, pensé que con vitaminas estaría bien, pero la realidad es que no fue así».

Gambini dijo a Univisión:

«Luego de la primera semana (de estar con resfriado) me sentí un poco mejor. Pero de pronto ya no podía respirar, fue cuando le dije a mi novio que me llevara al hospital, que llamara a una ambulancia».

Ya en el hospital le detectaron que no se estaba oxigenando bien y le diagnosticaron neumonía, a los dos días de su estancia en el centro de salud, los médicos deciden hacerle una cesárea de emergencia con 33 semanas de embarazo.

Fueron 85 días de lucha contra el coronavirus después de la cesárea que tuvo que vencer para por fin conocer a su bebe y estar cerca de ella.


 «Sabía que hacer la cesárea era lo mejor para ella (mi hija), me importaba más su vida que la mía, lo único que quería era que ella saliera bien y que luego hicieran lo que fuera conmigo”, “Cuando la sacaron (a mi hija) y vi que estaba gordita y sana, fue cuando todo comenzó. El doctor me dijo que me trasladarían a otro hospital para tratar mi neumonía, por lo que la bebé se quedó con su papá y mi familia. En ese momento supe que era grave», dijo Gambini.

 Gambini fue trasladada al hospital Orlando Health Regional Medical Center, en Florida, ahí comenzó su tránsito por una gran batalla para vencer tan terrible enfermedad y que gracias a las enfermeras, médicos y familia que no dejaron que flaqueara por su hija recién nacida, logró salir airosa.

Explica que dada la gravedad tuvo que ser intubada para pasarle los alimentos, recibió oxígeno por medio de una máquina ECMO (insertando un tubo plástico en una arteria en el cuello). Dijo también en la entrevista que perdió la noción del tiempo al estar en un coma inducido:

«Cuando desperté me dijeron que me habían metido un tubo por la tráquea para respirar», “Una enfermera entró y me preguntó que cuántos meses tenía mi bebé. Yo le respondí que tenía como tres semanas», «Cuando volvió mi novio le pregunté cuánto llevaba (internada) y fue cuando él me dijo que llevaba dos meses y que mi hija ya tenía 8 semanas».

La bebe se nombra Liliana, nació en perfecto estado de salud y Gambini reconoce que puso en riesgo su vida y la de su bebe, lo que la hizo reflexionar:

«Sí, me habría vacunado, si supiera de alguien tan cerca de mi que pasó lo que yo pasé, sí. Yo no sé cómo me veían los demás, pero cuando vi mis fotos estando ahí en la cama, parecía muerta. Eso me hizo llorar».

 «Finalmente ya terminé con todos los tratamientos, ahora solo me queda quitarme el oxígeno, espero que para Navidad pueda lograrlo”, dijo Gambini que ya está en su casa mejorando poco a poco junto a su pequeña, aunque aún necesita respirar con la ayuda de un tanque de oxígeno.