El presidente Donald Trump ha pedido al Congreso el dinero justo para cercar sólo 120 kilómetros de los 3,180 que separan a Estados Unidos de México, una propuesta que ha despertado dudas sobre la viabilidad de la muralla fronteriza.


La petición presupuestaria que hizo este mes Trump al Congreso incluye 1,600 millones de dólares para el muro, una cifra mucho menor a los 21,600 millones de dólares que el Departamento de Seguridad Nacional estima que costará el proyecto.

Las moderadas peticiones del presupuesto, cuya aprobación depende del Legislativo, han generado preguntas sobre si Trump de verdad planea levantar su muro o si se ha dado por vencido ante las presiones de legisladores demócratas y algunos republicanos, que se niegan a aprobar fondos para la barrera.

Preguntado al respecto, el director de la Oficina del Presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, aseguró hace unos días que el muro es una de las prioridades más importantes del mandatario.

“Vamos absolutamente en serio con el muro. Después de proteger la seguridad nacional y a los veteranos de guerra, creo que (el muro) está entre las tres prioridades del presidente. De hecho, sé que es así”, dijo Mulvaney a la prensa para explicar la primera gran propuesta presupuestaria de Trump.


El Gobierno asegura que la construcción del muro llevará años y prevén un aumento de gastos en el futuro, aunque en esta ocasión solo han pedido fondos para 74 millas (119 kilómetros).

De hecho, a pesar de la insistencia en el futuro del muro, el Ejecutivo no ha incluido en su propuesta ninguna proyección sobre el coste aproximado que tendría la construcción de la barrera fronteriza en un plazo de 10 años, un periodo que se usa para estimar gastos en otras partidas.

De esta forma, con una petición de 1,600 millones de dólares para un muro fronterizo de 120 kilómetros, se han incrementado las preguntas sobre qué tipo de muro -si es que alguno- planea Trump.

Una de las mayores incógnitas es qué empresa se encargará de construir el muro, que debe medir 9,14 metros de alto e incluir mecanismos para impedir la escalada de los inmigrantes y evitar la construcción de túneles por debajo, según los requisitos establecidos por el Gobierno.

En marzo, el Ejecutivo abrió a concurso público su construcción para que las empresas presenten sus proyectos y, el 12 de mayo, eligió a los finalistas, aunque no desveló nombres.

Esos finalistas comenzarán este verano a construir sus prototipos en un área de San Diego (California) y con un presupuesto de 20 millones de dólares.

(Con información de el Nuevo Herald)