Familiares de jóvenes cubanos que se han vuelto adictos a las drogas se quejan de la política “Tolerancia 0”, puesto que el Gobierno cubano sanciona en muchas ocasiones a quienes consumen drogas, y no a quienes trafican.


Yayito el jíbaro un vendedor de drogas que desde hace diez años tiene establecido su negocio ilícito en el oeste de La Habana, contó: “No vendo ni ‘yerba’ ni ‘piedra’ a menores de 18 años, ese es mi secreto”.

Diario de Cuba señala que el hecho de que no venda drogas a menores de edad le garantiza cierta impunidad o una especie de rebaja de la sentencia, si las autoridades cubanas deciden capturarlo.

Oraldo un consumidor de las cercanías, insinúa que el traficante colabora con el Departamento Técnico de Investigaciones (DTI), “sí, porque Yayito lleva años en el giro y la Policía nunca lo cita ni de casualidad”.

En al ambiente del tráfico de drogas afloran los comentarios de este tipo, el jíbaro señala que tiene que ver con que “nos educaron para vigilarnos los unos a los otros”, justificando su supuesta colaboración con la policía en la Isla.


Ernesto y Amelia, han decidido consumir marihuana junto a sus hijos, con la táctica supuestamente creen controlar el consumo de sus hijos, explican que han creado “un clima de confianza”, y los alejan de caer en redadas de la policía.

Bajo anonimato habló una especialista en Psiquiatría General con 15 años de experiencia: “las instituciones de Salud Pública en realidad no tienen cómo confrontar el creciente índice de consumo de estupefacientes”.

“En primer lugar la política del Gobierno para responder a este fenómeno es punitiva y judicial, no científica. Tenemos indicaciones de no revelar cifras de pacientes consumidores que acuden en nuestra ayuda. Por ende, resulta complejo prevenir a la población sobre las dinámicas y el impacto del consumo de drogas en la sociedad”, detalló.

El Código Penal cubano castiga la “tenencia de drogas estupefacientes, sustancias sicotrópicas u otras de efectos similares sin la debida autorización o prescripción facultativa”, apunta Diario de Cuba.

Los consumidores pueden enfrentar condenas de entre uno y tres años de privación de libertad, en dependencia de la droga que ocupen.

El coronel Juan Carlos Poey, jefe de la Dirección Antidrogas del Ministerio del Interior (MININT) informó en 2016, que durante el 2015 se decomisaron 1.266 kilogramos de drogas y se llevó ante la justicia a 1.363 personas, de ellas 44 extranjeros en Cuba.

La titular de Educación, Ena Elsa Velázquez ha dicho que la escuela es el espacio idóneo para labores de prevención, y evitar así que los jóvenes caigan en las adicciones.

“Hacemos un trabajo comunitario con los jóvenes para centrar su atención en actividades deportivas, culturales y recreativas de sano esparcimiento”, explicó la ministra.

Por su parte, un periodista cubano con fuentes en el mundo de la compra-venta de narcóticos, afirma que “la corrupción en las élites gubernamentales y el tráfico y consumo de drogas van de la mano”.

Añade además que los precios de la cocaína son prohibitivos en la Isla, “aunque los precios descendieron casi hasta la mitad en el último año, de 100 a 60 CUC el gramo son inalcanzables para la mayoría de los jóvenes. Revelar la cantidad exacta de cocaína que se incauta en territorio nacional, implicaría dar explicaciones inconvenientes, y en el retrovisor del Gobierno todavía pesa la Causa 1”, expuso.

En el año 2005 Fidel Castro respondía a la publicación del libro Conexión Habana, de autores españoles que revelaron la circulación de cocaína en la Mayor de las Antillas.

“Sin el socialismo Cuba no sería (…) la más sólida barrera en el hemisferio contra el tráfico de drogas (…). No tendríamos un país sin droga, prostíbulos, casinos de juego, delincuencia organizada (…)”, expresaba el difunto dictador.

Recientemente ha sido censurado en la isla el serial colombiano El señor de los cielos en el Paquete semanal, por capítulos donde se relaciona al régimen de La Habana con importantes cárteles de droga en Centroamérica.