“Tengo miedo de salir y soy residente”: mujer rompe el silencio tras casi un año de detención de su esposo

Cubana I-220A. Imagen creada con IA- Foto: Chat GPT

Una mujer residente permanente en Estados Unidos compartió un angustioso testimonio sobre la prolongada detención migratoria de su esposo, quien estaría a punto de cumplir un año bajo custodia mientras la familia continúa buscando una alternativa legal que evite su salida del país.

Visiblemente afectada, la mujer explicó que decidió grabar el video después de sufrir una crisis de pánico. Necesitaba desahogarse, dijo, ante la incertidumbre que rodea el caso de su pareja y tras conocer que otro familiar había sido detenido recientemente.


“Entré en una situación de pánico. Me tiré al suelo y empecé a rezar”, relató. Aunque posteriormente supo que su familiar tenía una solicitud pendiente y esperaba regularizar su situación, el episodio reavivó el temor acumulado durante los últimos meses.

Casi un año de detención y una familia sin respuestas

Según explicó, su esposo permanece detenido desde hace casi un año. Durante ese tiempo, la familia habría agotado distintas opciones judiciales y migratorias, incluida la presentación de una petición de habeas corpus.

Este recurso permite pedir a una corte federal que determine si el Gobierno tiene autoridad legal para mantener detenida a una persona. Sin embargo, presentarlo no garantiza automáticamente la liberación: la decisión depende de los antecedentes del caso, la base legal de la detención y la etapa del proceso migratorio.

La mujer aseguró que hasta el momento no han conseguido el resultado esperado y que continúan aguardando una respuesta. “Hemos hecho todo lo que está en nuestras manos y no hemos conseguido nada. Seguimos esperando”, afirmó.

Uno de los obstáculos mencionados está relacionado con una solicitud que su esposo tendría pendiente ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS). De acuerdo con su versión, el hombre no habría podido presentarse a una cita de servicios biométricos debido a que permanece bajo custodia.


USCIS actualizó en diciembre de 2025 sus directrices sobre la toma de datos biométricos de extranjeros detenidos. La situación puede variar según el beneficio solicitado y si la persona se encuentra o no en procedimientos de deportación, por lo que cada expediente necesita una evaluación particular.

Los abogados le hablan de una salida voluntaria

La mujer aseguró que varios de los abogados consultados le han advertido que la salida voluntaria podría ser una de las opciones más realistas para su esposo.

La salida voluntaria permite que una persona abandone Estados Unidos por sus propios medios dentro de un plazo determinado y sin que se registre una orden formal de deportación. No obstante, solicitarla puede implicar retirar o renunciar a otras defensas migratorias, y su concesión depende del cumplimiento de diferentes requisitos.

El Departamento de Justicia recomienda analizar cuidadosamente las consecuencias antes de tomar una decisión, especialmente cuando la persona todavía podría ser elegible para asilo, ajuste de estatus, cancelación de deportación u otra protección.

En el caso descrito, la mujer no reveló públicamente todos los antecedentes del expediente, la causa inicial de la detención ni las solicitudes específicas que continúan pendientes. Por ello, no es posible determinar únicamente a partir del video si la salida voluntaria constituye la mejor alternativa.

“Todo es dinero, dinero y dinero”

Además de la incertidumbre migratoria, la esposa denunció el enorme costo económico que representa mantener una defensa durante tantos meses.

Aunque aclaró que no pretendía generalizar sobre todos los profesionales, afirmó que la familia ha tenido dificultades para encontrar un abogado que se comprometa con el caso sin exigir cantidades que resultan imposibles de pagar. “Todo es dinero, dinero y dinero”, lamentó.

La mujer sostuvo que muchos familiares deben trabajar sin descanso, endeudarse o vender sus pertenencias para cubrir honorarios legales, solicitudes, apelaciones y otros gastos. Mientras tanto, deben continuar pagando vivienda, alimentación y las obligaciones cotidianas del hogar sin contar con el ingreso de la persona detenida.

Su testimonio refleja una consecuencia de la detención migratoria que con frecuencia permanece fuera de las estadísticas: el impacto psicológico y financiero sobre quienes esperan fuera de los centros de detención. “Tú estás ahí dentro, pero nosotros también sufrimos”, expresó.

La detención de otro familiar desató el ataque de pánico

La situación se volvió todavía más difícil cuando la mujer recibió información sobre la detención de un primo. Según su relato, el familiar fue interceptado por la policía y llevaba aproximadamente una semana bajo custodia cuando ella publicó el video.

Aunque el hombre aparentemente tenía una solicitud pendiente para regularizar su situación o recibir autorización de empleo, la noticia hizo que la mujer reviviera todo lo ocurrido con su esposo.

El episodio la llevó a advertir a otros inmigrantes que no deben actuar como si nada estuviera sucediendo. Insistió en que deben evitar problemas, mantenerse informados sobre sus procesos y buscar asesoramiento antes de tomar decisiones que puedan afectar su futuro. “Cuídense, cuídense y cuídense. La situación no está para estar en la calle como si no pasara nada”, manifestó.

El temor también alcanza a quienes tienen residencia

Uno de los momentos más contundentes del testimonio llegó cuando la mujer confesó que, pese a ser residente permanente, siente miedo de salir de su casa.

Según explicó, los reportes sobre residentes detenidos después de encuentros con la policía han aumentado su inseguridad. Sin embargo, tener residencia no significa que una persona pueda ser deportada automáticamente por cualquier arresto.

Las consecuencias migratorias dependen de factores como el tipo de acusación, la existencia de una condena, los antecedentes, el tiempo de residencia y la clasificación legal del delito. Un arresto y una condena tampoco son equivalentes.

Aun así, la mujer sostuvo que el clima actual ha provocado que numerosas familias vivan en permanente estado de alerta. “Aquí todo el mundo está en riesgo, tenga o no residencia”, dijo, reflejando el temor que asegura sentir, aunque esa afirmación representa su percepción personal y no una descripción exacta de la situación jurídica de todos los residentes.

Una crítica marcada por la desesperación

Durante el video, la mujer también cuestionó duramente la política migratoria del Gobierno y comparó el ambiente actual con el autoritarismo del que muchas familias latinoamericanas aseguran haber escapado. “Salimos de una dictadura y creo que estamos entrando en otra”, declaró.

La frase fue pronunciada en medio de un relato cargado de frustración. La mujer reconoció que el Gobierno busca expulsar a personas con antecedentes, pero reclamó que también se tenga en cuenta a quienes atravesaron varios países, arriesgaron sus vidas y llegaron con la intención de trabajar.

Su mensaje no presentó una defensa jurídica detallada del expediente de su esposo. Fue, principalmente, una petición de ayuda y un llamado para encontrar un profesional que revise el caso, explique las alternativas disponibles y determine si todavía existe alguna vía para acelerar las solicitudes pendientes. “Esto no es un juego. Esta es la realidad de lo que está ocurriendo en este país”, concluyó.


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