
El excongresista demócrata por Florida Joe García aseguró que la posible repatriación de hasta 500,000 cubanos desde Estados Unidos hacia la isla se ha convertido en uno de los puntos más delicados dentro de las conversaciones entre Washington y La Habana, en medio de la escalada de tensión tras la acusación federal contra Raúl Castro.
Según declaraciones recogidas por el Palm Beach Post, García —quien mantiene contacto con funcionarios de ambos gobiernos— considera que este sería “quizás el tema más difícil” de cualquier negociación y, además, una medida contraproducente para Florida y para Estados Unidos.
“Esto es algo que Trump quiere”, dijo García, al referirse a la intención de que Cuba acepte la repatriación de personas que llegaron principalmente durante la administración Biden.
Hasta 500 mil personas bajo la mira
El grupo señalado incluiría a cubanos procesados bajo el programa de parole humanitario, así como a miles de personas que podrían ser consideradas inadmisibles o deportables por haber cometido delitos.
Sin embargo, el reto principal sería lograr que el régimen cubano acepte recibir a una cantidad tan elevada de retornados, algo especialmente complejo debido a la crisis económica, energética y social que atraviesa la isla.
De acuerdo con reportes sobre el tema, las deportaciones no serían inmediatas ni masivas de una sola vez, sino que podrían manejarse de forma gradual durante varios años, acompañadas de permisos de trabajo mientras se define el futuro migratorio de muchos de los afectados.
Deportaciones recientes muestran la magnitud del problema
El ritmo actual de repatriaciones refleja lo difícil que sería ejecutar un plan de esa escala. En los primeros cinco meses de 2026, 612 cubanos fueron deportados en 18 operaciones, mientras que desde el inicio del segundo mandato de Trump la cifra total habría subido a 1,952 deportados.
El tema migratorio se vuelve aún más sensible porque las detenciones de cubanos por ICE habrían aumentado 463% entre octubre de 2024 y enero de 2026, mientras las aprobaciones de residencia permanente cayeron 99.8% en ese mismo período, según cifras citadas por CiberCuba a partir del reporte original.
Los otros puntos de la negociación
La repatriación de cubanos sería solo uno de los ocho temas que, según García, definirían cualquier conversación entre Estados Unidos y Cuba.
Otro punto clave sería la liberación de más de 1,000 presos políticos en la isla, algo que García considera esencial para el electorado cubanoamericano.
También estarían sobre la mesa reformas económicas profundas dentro de Cuba, compensaciones por propiedades confiscadas desde 1959, posibles reformas políticas, el levantamiento o flexibilización del embargo, la reintegración de Cuba a organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y la posibilidad de otorgar a Cuba el estatus de Nación Más Favorecida.
Presión máxima sobre La Habana
El contexto de estas conversaciones es de fuerte presión contra el régimen cubano. Desde enero, la administración Trump habría impuesto más de 240 sanciones contra Cuba e interceptado al menos siete buques petroleros con destino a la isla.
A esto se suma la visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana el 14 de mayo, donde se reunió con el ministro del Interior cubano, en el contacto de más alto nivel entre ambos gobiernos desde 2016.
La acusación contra Raúl Castro cambia el escenario
La situación se complicó aún más el 20 de mayo, cuando el Departamento de Justicia presentó cargos federales contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
El secretario de Estado, Marco Rubio, reconoció que no ve mucho progreso en los contactos con La Habana, aunque admitió que los canales de comunicación siguen abiertos.
Para García, el tema de las deportaciones aparece como el más explosivo: Trump quiere que Cuba acepte el retorno de cientos de miles de personas, pero La Habana enfrenta una crisis interna que hace muy difícil absorber ese volumen de repatriados.





