De nuevo en el gimnasio de Floyd Mayweather para una segunda sesión de entrenamiento, Guillermo Rigondeaux tenía pactadas entrevistas personales con algunos de los medios de prensa más importantes del país, pero en todas surgía el mismo nombre: Vasyl Lomachenko.


Durante un tiempo, Rigondeaux respondió cortésmente todo lo relacionado con el campeón ucraniano, uno de los púgiles que engalana la lista de los mejores libra por libra del planeta y a quien, de vez en cuando, se le ha mencionado como posible rival del rey cubano de las 122 libras.

«Es un gran campeón, se puede hacer una pelea en un peso intermedio que oscile entre las 126, máximo 127 libras», respondía Rigondeaux. «Claro que me gustaría enfrentarme con él. Yo nunca le he dicho que no a un reto de nadie».

Pero llegó el momento en que Rigondeaux cortó el tema por lo sano. Después de todo, el campeón súper gallo de la Asociación Mundial (AMB) está en Las Vegas para enfrentar a Moisés Flores y no a otro de esos tantos que dicen querer medirse con él encima de un ring, pero no llegan a firmar un contrato.

Rigondeaux y Flores han intercambiado fuego verbal en diversos momentos de esta dilatada carrera hacia la pelea que tendrá lugar como parte de la velad de HBO PPV protagonizada por Sergey Kovalev y Andre Ward.


Pero el doble campeón olímpico cubano siempre ha dejado en claro su respeto por el mexicano al aceptar una invitación para una danza macabra en el cuadrilátero a la cual le han dado de lado otros hombres importantes.

«Tengo que decir que Flores se merece este elogio de mí, porque siempre dijo sí cuando aparecí en su camino», recalcó Rigondeaux. «Cuando suba al ring y le empiece a dar golpes, otra será la historia, pero ahora merece el respeto. Debemos hablar de él en estos momentos y de la pelea del sábado. Después habrá tiempo para centrarnos en el resto, esos que nunca aparecen a la hora buena».

(Con información de el Nuevo Herald)