Un brote de algas verdes tóxicas, destructoras del frágil ecosistema de los estuarios ocasionado por las descargas de agua del lago Okeechobee, han provocado que el gobernador de Florida, Rick Scott declare estado de emergencia en cuatro condados del Estado del Sol, señala Efe.

Aunque en un principio, la medida fue declarada para St. Lucie y Martin, en la costa sureste del estado, se ha extendido hasta el momento a Palm Beach y a Lee.

El Cuerpo de Ingenieros del Ejército del país reducirá a partir de este fin de semana las descargas de agua del lago Okeechobee a estuarios y vías fluviales, informó Scott.

“Si bien este es un primer paso importante, no podemos perder el foco de la necesidad de que el Gobierno federal financie de inmediato las reparaciones del Dique Herbert Hoover”, mencionó el gobernador.


Las agencias estatales y gubernamentales podrán emprender rápidas medidas para mitigar la acción de la conocida como alga verde azulada, un microorganismo altamente dañino, gracias a la orden ejecutiva.

El mes pasado ya habían advertido de la “crisis ecológica” que se estaba desatando, a causa del vertido de millones de galones de agua con residuos procedente del lago Okeechobee.

Las descargas de agua del lago Okeechobee propiciaron un ambiente favorable para las algas tóxicas, cianobacterias que se desarrollan en un ambiente alto en nutrientes, producen toxinas y pueden llegar a envenenar a los animales de ese hábitat.

Las autoridades deberán centrarse en evitar el crecimiento de estos brotes de algas, Scott comprobará por sí mismo el deterioro de las aguas a consecuencia del vertido masivo.

(Con información de Efe)