A través de un artículo en la página oficial de la Iglesia Católica cubana, el arzobispo de Camagüey, Wilfredo Pino Estévez, abogó por legalizar las “parejas de hecho” entre personas del mismo sexo en la Isla, modificación a la actual definición del matrimonio en la Constitución, que busca abrir las puertas a la unión legal entre las parejas homosexuales, recoge Diario de Cuba.

“Monseñor Willy” manifiesta en su escrito que “ojalá que, para nuestra futura Constitución, no se modifique la definición actual de matrimonio, sino que se estudie la posibilidad de implementar en ella las ‘parejas de hecho’. Así se respetarían los derechos de todos”.

“Conocí a dos personas del mismo sexo que vivían en una misma casa. Personas mayores que brindaban a todos su respeto y recibían cariño de todos sus vecinos. Nadie tenía quejas de estas personas. Años después de pensar que habían nacido de los mismos padres fue que supe que se trataba no de familiares, sino de ‘una pareja’”, escribió contando una experiencia personal.

“¿Qué pasará el día en que muera quien tiene la propiedad de la casa donde viven? ¿Cómo queda ante la Ley la otra parte que aún vive? Es fácil contestar: Sin protección legal alguna. Y si por casualidad aparece algún familiar de quien murió a reclamar los bienes materiales, dejará sin nada a quien vivió a su lado muchos años. Se llevará hasta los balances de la sala”, comenta el arzobispo cubano.


A juicio del religioso, le corresponde a la Asamblea Nacional definir qué se puede hacer en estos casos.

Pino Estévez propone que las parejas del mismo sexo puedan acudir a una instancia jurídica o bufete de abogados y formalizar su unión de manera legal, para que con ello estén amparados por Ley.

El cubano pone como ejemplo a países como México, Colombia y naciones europeas que le llaman a estas uniones ‘parejas de hecho’, asimismo aboga para que el matrimonio se mantenga como la unión de un hombre y una mujer, y el término ‘parejas de hecho’ se utilice para los homosexuales.

En cambio monseñor Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba, se opone a la idea de legalizar la unión entre dos personas del mismo sexo, pues ha calificado la iniciativa de “imperialismo cultural”, por ser “ajena a nuestra cultura”, atribuyendo el matrimonio gay a países donde existen grupos de gran poder.

Entre otras sugerencias, el arzobispo camagüeyano piensa que sería bueno que los padres también tuvieran la opción de escoger el tipo de educación para sus hijos, así como que los trabajadores cubanos comiencen a cobrar un salario que les permita vivir dignamente a las familias.

Entre sus deseos manifiesta, que quisiera que en la Isla tanto los divorcios como los abortos disminuyan, que exista una mejor alimentación al alcance de las mayorías.

“¡Qué bueno sería que a nuestros jóvenes no se les siga dando instrucción sexual, que eso es muy fácil, sino que se les eduque para el sano amor entre un hombre y una mujer! ¡Qué bueno sería que cada cubano, antes de tomar una opción que lo alejara de su familia por dos años o más, se preguntara si eso podría hacerle daño a su familia, a su matrimonio, a sus hijos, etc.! ¡Qué bueno sería que los matrimonios jóvenes pudiesen tener su casita donde formar su propio hogar y no tener que vivir hacinados con otras familias bajo un solo techo!”, prosiguió el representante católico reflexionando en el plano de lo ideal.

Monseñor Willy pide además que la necesidad de emigrar no siga dividiendo a la familia cubana, y que se reduzca la población penal en la Mayor de las Antillas.

(Con información de Diario de Cuba)