Aunque Fidel Castro negó que la revolución cubana fuera comunista frente al pueblo, y a la prensa, lo dijo en español y en inglés, se hizo pasar por un defensor de la libertad de prensa en Cuba, los derroteros de la historia mostraron como mentía, convirtiéndose en el dictador de más larga data de América Latina.

El 16 de abril de 1961 en cambio proclamó el carácter socialista de la revolución cubana frente a un pueblo enardecido por la invasión de Bahía de Cochinos.


Según un trabajo del periodista Iván García de Diario Las Américas titulado: “¿Están todos los cubanos convencidos de los beneficios de la democracia?”, expone que la revolución de Fidel Castro “no fue un evento apuntalado por el eje soviético o amamantado por los servicios secretos de la China de Mao. Fue una movida compleja con un trasfondo simple: permutó la democracia por el poder absoluto”, se le dio fácil al dictador a principios de los 60, miles de cubanos prepararon sus maletas y huyeron, pensando era cosa de unos meses, los que se quedaron inmersos en procesos demasiado repentinos y veloces para la época, fueron parte y cómplices de la dictadura más larga de Latinoamérica, aun no queriendo, cómo no serlo en una escuela pública que empezó a responder a los intereses del gobierno, y a adoctrinar a niños desde preescolar, que combinaba estudio y trabajo para domar más fácil a los jóvenes lejos de sus casas: separar a la familia, se convirtió entonces en la estrategia maestra.

Rodolfo, quien en su juventud fue militante del Partido Socialista Popular detalló: “la mayoría de la población, con un elevado porcentaje de religiosidad- ya fueran católicos o practicantes de creencias afrocubanas-, era liberal en temas económicos y más dada a los carnavales y jugar al cubilete que marchar 62 kilómetros como milicianos. Antes de 1959, muy pocos cubanos conocían las ideas de Marx, Engels y Lenin”.

La pequeña Isla del Caribe se convirtió entonces al marxismo, un modelo teórico basado en las ideas de un filósofo alemán, Karl Marx, que nació en el siglo XIX, “a voluntad” de Castro se hizo una Constitución que fue copia fiel de la soviética, el Gobierno ya para entonces definido como comunista usurpó la economía, los medios de comunicación, y empezó a reprimir, marginando a todos los sectores que no estaban de acuerdo con las ideas que pregonaban, al antojo del líder, así empezó todo, sin que nadie pudiera hacer nada, el comunismo totalitario maduró a Cuba.

Una profesora universitaria jubilada, Rosaura afirmó: “absolutamente todo dependía del Partido y del Estado. Desde la cantidad de chorizos a producir, hasta el número de féretros a elaborar en cada municipio. El talón de Aquiles de las sociedades comunistas siempre fue la economía”.

Se comenzó a construir la figura del “cubano otro”, el mercenario, apátrida o gusano, las familias se dividían entre los que eligieron quitarse la venda de los ojos, e irse, pese al repudio incluso de parientes y amigos. Según el periodista del diario de Miami “el país no producía lo suficiente, la estética era espantosa y la mala calidad de lo que se fabricaba y construía era una marca de la casa. En un segundo plano quedaban las libertades secuestradas. Imperaba la falsa unanimidad”, y la hipocresía.

Compraron al pueblo con la propaganda de educación y salud gratis, y una libreta de abastecimiento para una cuota de comida racionada, que hasta hoy subsiste ya casi pereciendo.

Para José Miguel, graduado en Ciencias Políticas, “el sistema marxista, como experimento, no funcionó en ningún lado. Ni entre los racionales alemanes del Este ni en el aguerrido pueblo soviético, capaz de vencer al poderoso ejército nazi, ser pionera en la cosmonáutica y contar con uno de los más eficientes y poderosos servicios secretos”.

Para mantener a la gente entretenida, “cuando había papa, faltaba la carne, aunque lo normal era que faltaran la papa y la carne. A la escasez se sumaban los apagones, el pésimo transporte público”, y el fondo habitacional empeoró, pese a las promesas de Castro antes de 1959 de solventar el problema de la vivienda en Cuba.

Lorenzo, traductor de alemán rememora: “diez años antes de que el muro de Berlín se viniera abajo, la China de Den Xiao Ping descubrió que se podía mantener la narrativa de la dictadura del proletariado -que en la práctica es puro capitalismo de Estado- intercalando economía de mercado capitalista con las reglas y protocolos de la sociedad comunista”.

Una funcionaria que vivió en Pekín da su versión: “China es una vulgar dictadura política con una economía capitalista. Pero el pueblo sigue mudo y sus derechos secuestrados. De cualquier manera, han saltado a una estadía superior. Mientras a la persona no le importe la política ni la ideología gobernante, la del partido comunista chino, tiene las puertas abiertas”.

Sobre las concesiones de EEUU a China y a Corea del Norte, Alejandro un profesor de historia de preuniversitario habla: “las concesiones y reconocimientos a China y Corea del Norte por parte de Estados Unidos se debe, entre otras razones, a la tenencia de armas nucleares por parte de esas dos añejas autocracias”.

El maestro cree que “lo de la dinastía norcoreana es monstruoso. Han puesto en práctica terrorismo de Estado, al explotar aviones comerciales en pleno vuelo, secuestrado ciudadanos japoneses y fusilado sin garantías jurídicas, sin contar la existencia de campos de trabajo forzados y las violaciones sistemáticas de los derechos humanos”.

Diferentes ONGs le pidieron al presidente Donald Trump que no olvidara recordarle al dictador norcoreano Kim Jong-un el tema de los derechos humanos, pero el estadounidense prefirió mostrarle su Cadillac blindado, popularmente llamado “La Bestia”.

Para la funcionaria que residió en la capital de China “camuflar las sociedades totalitarias con un barniz de liberalismo económico, deja en la estacada a los auténticos demócratas que exigen plenos derechos para todos los ciudadanos del mundo”.

El periodista Iván García admite en su trabajo haber buscado opiniones de opositores, sin embargo pudo más el temor y no quisieron juzgar las decisiones del inquilino de la Casa Blanca.

De acuerdo al escritor del artículo “nadie en la disidencia y el exilio ha levantado la voz condenando las negociaciones de Washington con el Estado canalla de Corea del Norte”.

Trato diferente a dos dictaduras, porque una tiene armas nucleares y la otra no, ambas son de larga data, la norcoreana lleva 70, y el clan castro pronto cumplirá 60 haciendo y deshaciendo de un pueblo en una Isla en medio del Caribe.

(Con información de Diario Las Américas)