Radio y TV Martí han utilizado medios alternativos para entregar contenido a los cubanos dentro de la Isla, dada la persistente interferencia del régimen cubano para que la señal no llegue a la población, por lo que la Oficina de Difusión de Cuba (OCB) con sede en Miami ha usado la misma tecnología que puso a Alan Gross en prisión.

Gross, un subcontratista de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, pasó cinco años encarcelado en La Habana por dar a los cubanos tecnología prohibida para acceder a Internet.

Por su parte, el OCB introdujo en Cuba pequeños satélites conocidos como BGAN – Red de área global de banda ancha – como parte de su esfuerzo por proporcionar a los cubanos acceso a Internet que no era monitoreado por el gobierno cubano, y para entregar programas Martí a la Isla.

Durante el año fiscal 2013, comenzó el programa BGAN, es decir el 1 de octubre de 2012, y llegó a su fin en 2015, de acuerdo al portavoz de la Junta de Gobernadores de Radiodifusión, la agencia federal que administra OCB, Nasserie Carew.


Gross fue arrestado en La Habana en 2009 después de entregar transmisores BGAN a la comunidad judía de la isla. Fue declarado culpable de “actos contra la independencia o la integridad territorial” de Cuba y fue liberado en diciembre de 2014 como parte de un intercambio de prisioneros con la administración de Barack Obama.

El programa BGAN “consistía en pequeños dispositivos satelitales bidireccionales distribuidos dentro de Cuba por OCB”, escribió Carew en un correo electrónico a El Nuevo Herald.

“Los usuarios de estos dispositivos podían acceder a Internet a través de satélites comerciales que permitían eludir la censura de Internet por parte del gobierno cubano. Los usuarios también podrían compartir este acceso con otras personas cercanas a través de WiFi”, añadió el portavoz.

“Las velocidades de acceso eran más rápidas que las velocidades de discado comúnmente disponibles en Cuba, pero a aproximadamente 400 kilobits / segundo, significativamente más lento que el acceso de banda ancha moderno disponible en la mayor parte del resto del mundo”, acotó.

“El programa se suspendió debido a los altos costos. El costo por usuario fue alto debido a los costos de hardware de BGAN y los costos de ancho de banda del acceso a Internet por satélite”, escribió en el correo al diario miamense.

“Solíamos hacerlo. Ya no lo hacemos porque no fue rentable”, explicó el ex director interino de OCB, André Mendes, quien renunció el miércoles.

El programa BGAN se suspendió en la Isla, cuando el ex mandatario Obama negoció públicamente el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas con Cuba.

El régimen de Raúl Castro exigió el fin de Radio y TV Martí como una de sus condiciones para la normalización, según las fuentes, que pidieron el anonimato porque no estaban autorizadas a hablar sobre el tema.

“Nada me sorprende acerca de la política estadounidense-cubana. Solo me decepciona”, escribió Gross a El Nuevo Herald.

Agregó que no sabía que el gobierno de los EEUU había seguido trasladando BGAN a Cuba después de su arresto.

Mario Diaz-Balart, por su parte dijo: “cuando el presidente Ronald Reagan firmó la Radio Broadcasting to Cuba Act el 11 de octubre de 1983, que pasó por un amplio margen en la Cámara y unánimemente en el Senado, dijo que OCB ‘responde a una importante iniciativa de política exterior de mi administración: romper el monopolio de Fidel Castro sobre las noticias y la información dentro de Cuba”.

“Explicó que era esencial proporcionar noticias externas al pueblo cubano para que estuvieran en una mejor posición para responsabilizar a los líderes cubanos por su conducta en política exterior, gestión económica y derechos humanos”, añadió el cubanoamericano.

El activista y opositor cubano Antonio Rodiles expresó: “no comprendemos cómo, a pesar de todas las opciones tecnológicas disponibles, el régimen de la familia Castro puede bloquear la penetración de esos canales”.

Radio y TV Martí fueron creadas por el Congreso en 1985 y 1990, respectivamente, para proporcionar a los cubanos información que su gobierno censuraba o no publicaba.

Mendes dijo que cuando ve a personas dispuestas a insertar cosas en la Isla para “ayudar a decir la verdad sobre el régimen de Castro, siento una gran admiración por ellos y espero que entiendan que los riesgos que asumen son riesgos que están tomando en nombre del pueblo cubano, para restaurar la democracia en lo que es ahora un régimen anacrónico de 60 años”.

(Con información de Miami Herald)