Periodista Mónica Baró crítica a Mariela Castro por hacerse eco de un texto que incita a la violencia contra opositores/Imagen tomada de redes sociales

La hija del general Raúl Castro, Mariela Castro Ruz se hizo eco de un texto publicado originalmente por Raúl Escalona Abella, presidente de la FEU de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, que a juicio de muchos incita a la violencia contra los opositores en Cuba.

La periodista cubana Mónica Baró, a quien Escalona Abella menciona en el escrito, dio una contundente respuesta a Castro y al dirigente estudiantil.


«Y aquí tenemos a la directora del Centro Nacional de Educación Sexual, la hija de la fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas, compartiendo un texto que debería estar condenando. Pero supongo que piensa que mientras la violencia machista se ejerza contra las mujeres que disienten del gobierno instaurado por su tío y su padre, no hay problema», escribió Baró.

Y aquí tenemos a la directora del Centro Nacional de Educación Sexual, la hija de la fundadora de la Federación de…

Publicada por Mónica Baró Sánchez en Miércoles, 10 de marzo de 2021

La reportera dijo que para Mariela las mujeres opositoras «no sufren violencia machista», sino que «solo reciben su merecido».

«Aparentemente, no somos ni siquiera mujeres. No olvidemos que Mariela Castro es, además, diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Y si esta página no la lleva ella, debería por lo menos denunciar que se use su figura para promover la violencia contra la comunidad que ella dice defender», indicó.


A continuación reproducimos de manera íntegra el texto escrito por Escalona Abella, y compartido por un perfil en Facebook que lleva el nombre de Mariela Castro:

«Tania Bruguera se apunta a la sien con un revólver. El revólver no se dispara. La sangre de su cabeza permanece en su cabeza, sus sesos permanecen en la abovedada envoltura de su cráneo, pero sus palabras denuncian la muerte que no ocurre».

Raúl Escalona Abella: «Mientras la bala no atraviese el cráneo de Tania Bruguera, ni el hormigón rodee el cuerpo sin vida de Otero Alcántara, o las descargas de fusil derriben la pose de la Baró, o los campos de concentración reduzcan a fertilizantes las «legiones de opositores», o el espacio social cubano sea reterritorializado de forma pormenorizada en la continua exclusión, acompañada de un planificado exterminio — a la usanza israelí — , el necropoder evocado seguirá siendo, como dice Carlos Aníbal Alonso, mera fábula.»

(…)Mientras la lucha que pretende encarnar el arte emergente pseudorelacional sea deudora del modo de producción capitalístico y su lejanía del pueblo sea tan total y mal mentida, el sacrificio apostólico será una extraordinaria invención discursiva, pero solo eso, nada más.(…)Los revolucionarios debemos tener conciencia de ello y seguir nuestro andar hereje por sobre las fábulas caleidoscópicas de los espectros del pasado.

(…)»Si el pueblo fuera el fin, ¿no estaría empeñado en su organización y acercamiento sin hacer de cada intervención artística un show mediático expectante del acto de la censura?, ¿no dedicarían más espacios los medios reaccionarios a proyectos comunitarios populares que han mejorado la vida de las poblaciones en que se encuentran, incluso al margen de la institucionalidad estatal? ¿Por qué solo interesa el choque? ¿Por qué se insiste en la pornomiseria periodística? ¿Por qué se miente impunemente calificando al Estado cubano de necropolítico?»(…)

«Critican la Revolución, pero no la viven, solo viven sus escaseces, sus carencias y ya les basta para decir que lo han vivido todo. Tildan de viejo y anquilosado al orden socialista y para corregir la vejez proponen — ¡delirio supremo! — una democracia burguesa, mucho más vieja y más anquilosada que nunca.» LT.

En especial en el segundo párrafo el autor ataca violentamente a quienes disienten.

Al respecto Mónica Baró detalló en otro post: «por ahí dicen que si un día me fusilan lo que van a fusilar será una pose. “La pose de la Baró”. Es hasta un buen título, va y hasta acabo dando las gracias a su autor. De las palabras de quien intenta ofenderte, minimizarte, dominarte en cualquier forma, hay que apropiarse. Eso nos enseñó Caliban».