El pelotero cubano de Grandes Ligas, Yasiel Puig, también opinó sobre las protestas en Estados Unidos y aprovechó para dejar saber a sus seguidores sobre la realidad de Cuba.


«Vengo de un país donde no podía hablar, no podíamos expresar nuestros pensamientos y las protestas fueron y son un acto punible» dijo Yasiel Puig explicando a muchos que lo siguen que tal vez no conocen la realidad de Cuba lo que pasa a los cubanos cuando se oponen a la dictadura.

«Hoy, al recordar ese recuerdo y tener en cuenta todo lo que he vivido desde entonces, quiero hablar por primera vez sobre mis experiencias personales como hombre de color.» dijo Yasiel Puig.

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Seven years ago today I played for the very first time on a Major League Field. I fought so hard to get here, America was a dream. Today, as I look back on that memory, and take account of everything that I have lived through since then, I want to speak up for the very first time about my personal experiences as a man of color. I came from a country where I could not speak up, we could not express our thoughts and protests were and are a punishable act. I want my black brothers and sisters to know that although I have had the privilege of playing on a national stage, that privilege has not prevented me from feeling the sting of being an Afro-Latino man. My privilege has not afforded me the total escape of others having preconceived notions about me based on the color of my skin. Today, 7 years later, now a proud American Citizen, I will raise my voice and demand the necessary change. It is time that everyone is treated with the respect that all human beings deserve. Black, brown, yellow or white- our hearts are what matter. Let’s keep taking these steps forward and give to our children the beautiful future that they deserve.

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Esto fue lo que dijo Yasiel Puig:

Hace siete años hoy jugué por primera vez en un campo de Grandes Ligas. Luché tanto para llegar aquí, Estados Unidos era un sueño.

Hoy, al recordar ese recuerdo y tener en cuenta todo lo que he vivido desde entonces, quiero hablar por primera vez sobre mis experiencias personales como hombre de color.

Vengo de un país donde no podía hablar, no podíamos expresar nuestros pensamientos y las protestas fueron y son un acto punible.

Quiero que mis hermanos y hermanas negros sepan que aunque he tenido el privilegio de tocar en un escenario nacional, ese privilegio no me ha impedido sentir el aguijón de ser un hombre afro-latino. Mi privilegio no me ha permitido escapar totalmente de otros que tienen nociones preconcebidas sobre mí basadas en el color de mi piel.

Hoy, 7 años después, ahora un ciudadano estadounidense orgulloso, alzaré mi voz y exigiré el cambio necesario. Es hora de que todos sean tratados con el respeto que todos los seres humanos merecen. Negro, marrón, amarillo o blanco: nuestros corazones son lo que importa. Sigamos dando estos pasos adelante y demos a nuestros hijos el hermoso futuro que se merecen.