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La nueva directiva de la Asociación Mundial del Boxeo (AMB), la cual siempre fue criticada por su «abundancia» de campeones en todas sus categorías, está decidida a poner la casa en orden.

Para ello el siguiente paso será ordenar una pelea obligatoria entre el campeón regular de las 122 libras, Guillermo Rigondeaux (17-0, 11 KO), contra el titular interino de la división, Moisés Flores (25-0, 17 KO), con el fin de encontrar un único rey súper gallo.

Por mandato del Comité de Campeonatos de la AMB, los campamentos de ambos guerreros tienen 30 días, plazo que comenzó el pasado 18 de julio, para definir los detalles de este enfrentamiento, que al parecer contaría con la aprobación de los luchadores involucrados.

De no haber un acuerdo cuando finalice el período de negociaciones el 17 de agosto, la AMB ordenaría una subasta que, con mucha seguridad, tendría lugar en sus oficinas de Ciudad Panamá.


Rigondeaux, que el sábado pasado derrotó por nocaut técnico a James Dickens en Gales, jamás se ha negado a aceptar cualquier reto y, por el contrario, se ha cansado de acusar de cobardes a los otros coronados del peso.

Flores, por su parte, defendió a principios de junio su título interino en Namibia, cuando venció por decisión unánime al local Paulus Ambunda, y sospechaba que sería llamado contra el ganador entre Rigondeaux y Dickens.