Pastores cubanos exigen la liberación de los manifestantes detenidos desde hace tres semanas en Obispo/Imagen de archivo

Un grupo de pastores cubanos publicaron una carta dirigida al régimen de Miguel Díaz-Canel, exigiendo la libertad de los activistas y periodistas que se manifestaron el pasado 30 de abril en Obispo y Aguacate en La Habana Vieja, y fueron brutalmente reprimidos, informa Martí Noticias.

Pese a los innumerables reclamos de la ciudadanía y de importantes agrupaciones defensoras de los derechos humanos, este viernes los manifestantes cumplieron tres semanas encarcelados, por el solo hecho de protestar pacíficamente en solidaridad con el artista Luis Manuel Otero Alcántara.


En su misiva, los religiosos advierten que no puede haber paz en una nación en la que no hay respeto a las diferentes opiniones.

A continuación reproducimos íntegramente el texto de la carta:

Con preocupación vimos la violenta y arbitraria detención contra un grupo de manifestantes pacíficos en el boulevard de Obispo, La Habana, el día 30 de abril pasado. Entendemos que el individuo, en uso de las libertades naturales conferidas por Dios (refrendadas o no por la entidad humana que sea) puede manifestar su libertad de expresión en cualquier espacio.

Entendemos, además, que la Declaración Universal de los Derechos Humanos consagra la libertad de expresión y manifestación de la que se privó al grupo de convocados en Obispo. Hoy aún, se continúa privando de la libertad tras las rejas a los ciudadanos Esteban Rodríguez, Luis Ángel Cuba Alfonso, Mary Karla Ares y Yuisán Cancio Vera e Inti Soto Romero. Estos dos últimos, detenidos en las estaciones policiales habaneras de El Capri, municipio Arroyo Naranjo, y de Santiago de las Vegas, municipio Boyeros, son también nuestros hermanos en Cristo. Demandamos al Estado cubano la liberación inmediata de los detenidos de Obispo sin consecuencias legales para ellos o sus familiares. Intercedemos también por la vida de otros presos o detenidos por motivos políticos en la isla. No puede permanecer en paz un país sin consenso, donde las opiniones de unos son ley y las de otros delito».