Nieto de Raúl Castro aparece vinculado en expedientes de una violenta red de tráfico de cubanos

Una extensa investigación federal sobre una organización criminal que durante años robó embarcaciones en Florida para utilizarlas en el tráfico de migrantes cubanos hacia México ha terminado colocando bajo escrutinio un nombre directamente relacionado con la cúpula del poder en La Habana: Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro.

Rodríguez Castro no ha sido acusado de ningún delito relacionado con el caso. Sin embargo, documentos judiciales y testimonios de integrantes de la organización revisados por The New York Times lo mencionan dentro de la historia de la denominada “Mafia Cubana en Quintana Roo”, una organización criminal transnacional investigada durante años por autoridades estadounidenses.


Una de las revelaciones más relevantes es que José Miguel González Vidal, uno de los acusados que terminó declarándose culpable, afirmó haber entregado una embarcación a Rodríguez Castro, según los registros judiciales citados por el periódico.

El gobierno cubano rechazó las acusaciones relacionadas con el nieto de Raúl Castro y las calificó de “calumnias”. Rodríguez Castro, por su parte, no respondió a las solicitudes de comentarios del diario.

Una organización perseguida durante más de una década

La investigación estadounidense se desarrolló dentro de Operation Sisyphus, una fuerza de tarea integrada, entre otras agencias, por el FBI y Homeland Security Investigations.

El Departamento de Justicia ha confirmado que la operación tenía como objetivo combatir organizaciones criminales del Caribe involucradas en tráfico de personas, extorsión y otras actividades ilícitas.

Las autoridades estadounidenses identificaron a la organización investigada en México como La Mafia Cubana en Quintana Roo.


Según el Departamento de Justicia, el grupo operaba en Cuba, México, España y el sur de Florida desde al menos 2009. Para 2024, Operation Sisyphus había conseguido condenas contra más de 30 miembros y asociados de la organización.

El esquema comenzaba, en algunos casos, en las costas de Florida.

Integrantes de la red robaban embarcaciones en el oeste del estado y posteriormente las trasladaban hasta México. Allí podían utilizarse para financiar o facilitar las operaciones de tráfico de migrantes.

La investigación abarcó robos ocurridos desde Sarasota hasta Naples y Marco Island.

Cubanos retenidos y familias extorsionadas

Detrás del tráfico de embarcaciones existía una operación mucho más violenta.

Migrantes cubanos eran trasladados desde la isla hacia México con la expectativa de continuar posteriormente hacia Estados Unidos. Una vez en territorio mexicano, algunos eran retenidos mientras la organización exigía dinero a familiares, muchos de ellos residentes en el sur de Florida.

El Departamento de Justicia documentó casos en los que integrantes de estas redes recurrieron al secuestro, las amenazas, la tortura y la extorsión para obtener el pago de familiares de los migrantes.

Uno de los traficantes, Reynaldo Crespo Márquez, llegó a describir ante un tribunal federal los castigos físicos empleados contra personas que no podían pagar.

De acuerdo con la información publicada por The New York Times, documentos judiciales atribuyen alrededor de 25 muertes a las peligrosas travesías vinculadas a la organización.

La tarifa por el traslado podía alcanzar aproximadamente 10,000 dólares. Quienes conseguían pagar podían continuar por tierra hacia la frontera estadounidense y, según fiscales, eran instruidos sobre cómo solicitar asilo político.

Robaban barcos en Florida para alimentar la operación

El alcance de la organización quedó reflejado en los procesos judiciales celebrados en Miami.

En uno de ellos, Javier Hernández, residente de Miami Beach, fue declarado culpable por su participación en la conspiración.

Las pruebas presentadas durante el juicio demostraron que Hernández y un cómplice robaban embarcaciones en la costa oeste de Florida. Los barcos eran enviados a México y utilizados para facilitar las actividades de la organización.

El Departamento de Justicia reveló incluso que un vehículo fue trasladado a México para ser utilizado como soborno a un funcionario extranjero, con el objetivo de permitir que las operaciones de tráfico de migrantes continuaran sin interferencia policial.

La trama también estuvo relacionada con el robo y tráfico de motores fuera de borda y otras propiedades procedentes de Florida.

El nombre del nieto de Raúl Castro aparece en el expediente

Es precisamente dentro de esta estructura donde aparece Raúl Guillermo Rodríguez Castro.

Rodríguez Castro es conocido en Cuba no solo por ser nieto de Raúl Castro. Durante años formó parte del círculo de seguridad más cercano al exgobernante cubano.

Según la investigación publicada este martes por The New York Times, González Vidal declaró que entregó una embarcación a Rodríguez Castro.

González Vidal tenía un extenso historial criminal en Estados Unidos y terminó enfrentando cargos federales relacionados con la organización. Tras declararse culpable a finales de 2023, recibió una condena de 25 años de prisión, según la información citada por el diario.

Su caso federal, ya cerrado, fue sellado recientemente por un juez. El periódico señala que este tipo de decisiones puede producirse cuando un acusado está colaborando con fiscales, aunque el sellado por sí solo no demuestra que exista tal cooperación.

La aparición del nombre de Rodríguez Castro adquiere especial relevancia por su cercanía a una de las familias que ha concentrado el poder político y militar en Cuba durante décadas.

No obstante, existe una distinción jurídica fundamental: Rodríguez Castro no figura como acusado en el caso y las autoridades estadounidenses no han anunciado cargos contra él por estas actividades.

La Habana habla de “calumnias”

El régimen cubano rechazó las acusaciones relacionadas con Rodríguez Castro.

Según The New York Times, el gobierno de la isla calificó de “calumnia” las afirmaciones que involucran al nieto de Raúl Castro.

La respuesta contrasta con la abundante documentación judicial existente sobre la organización criminal investigada por Estados Unidos.

Las autoridades estadounidenses sí han demostrado ante tribunales que miembros de la Mafia Cubana en Quintana Roo participaron en robos de embarcaciones, tráfico de migrantes, lavado de dinero y esquemas para sobornar funcionarios extranjeros.

Eso, sin embargo, no permite atribuir automáticamente esos delitos a Rodríguez Castro.

Una trama que comenzó con barcos desaparecidos en Florida

Lo que durante años parecía una sucesión de robos de embarcaciones y equipos náuticos en ciudades de la costa oeste de Florida terminó revelando una organización internacional mucho más compleja.

Barcos robados en Florida llegaban a México. Migrantes salían clandestinamente de Cuba. Familias en Estados Unidos recibían llamadas exigiendo dinero. Y una organización establecida en Quintana Roo obtenía ganancias mientras utilizaba violencia, extorsión y corrupción para mantener funcionando la ruta.

Operation Sisyphus permitió a las autoridades estadounidenses reconstruir buena parte de esa estructura y obtener decenas de condenas.

Ahora, la aparición en documentos judiciales del nombre de un nieto de Raúl Castro añade una dimensión especialmente sensible al caso y plantea nuevas interrogantes sobre las conexiones que esta organización pudo mantener dentro de Cuba.

Por ahora, esas revelaciones no se han traducido en cargos contra Rodríguez Castro. Pero colocan nuevamente bajo escrutinio internacional al entorno de una de las familias más poderosas del régimen cubano.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *