Menores de cinco años dentro del grupo más afectado por la crisis que se vive en Cuba/Imagen tomada de Telemundo

Ancianos, personas en situación económica precaria y niños los más afectados por la pandemia de Covid-19 en la isla, así lo han dado a conocer las madres de los pequeños desde el país caribeño, informa Diario de Cuba.


En especial los menores de cinco años, por los cuidados especiales que requieren, han sido los más impactados por el colapso de los servicios básicos, la restricción del flujo de transporte automotor, y las reducidas opciones de atención sanitaria para ellos, puesto que los principales centros hospitalarios se encuentran acogiendo a pacientes de coronavirus.

Yusimí, vecina de Centro Habana y madre de un bebé de siete meses, explica que a su hijo le «recetaron Vitamina C y multivitaminas desde que tenía dos meses para el fortalecimiento de su organismo».

«Me la he pasado llamando a todas las farmacias que están cerca y no aparece. Dicen que las multivitaminas están en falta», detalló.

«El cardiólogo hace un mes y medio que no va al policlínico. Así que mi hijo no ha sido examinado todavía, a pesar de que desde los cinco meses teníamos planificada una consulta», reveló.


Por su parte, Yudith, vecina de Habana del Este y madre de una bebé de cinco meses, cuenta que radican «en una zona apartada del pueblo. Para llegar al policlínico caminando debemos recorrer cinco kilómetros entre la ida y la vuelta, así que dependemos de una ‘gazella’ (microbuses para servicio de taxis) que han destinado para estos casos. Eso supuestamente está muy bien, pero en la práctica es un infierno».

«El hecho de poder gestionar este transporte es ya bastante difícil, porque tienes que localizar a la doctora del médico de la familia, cuyo consultorio también queda muy lejos de donde vivo, y que a menudo tiene el teléfono roto, o está visitando pacientes o no ha ido a trabajar porque no le pusieron el transporte», agrega.

Según Yudith, otro punto es que «localizar a la doctora no es una garantía. A veces es ella quien no puede gestionar el transporte por diversas causas relacionadas con la piquera. Ya a mi hija se le ha pasado el tiempo de vacunarse en un par de ocasiones, por suerte sin mayores consecuencias».

Los menores no solo enfrentan problemas con la atención médica, la escasez de medicinas, también sufren las consecuencias de una economía devastada lo que causa que para los padres de los niños sea también un grave problema alimentarlos y vestirlos.

Desde el municipio 10 de octubre un cubano identificado como Yoandri cuenta la triste realidad:

«Todo el pollo que nos toca en esta casa por la libreta es para nuestra hija de un año y medio. No es mucho, apenas seis o siete postas al mes, pero como está pequeña, le dura bastante. Nosotros resolvemos con el huevo cuando llega, y el resto del tiempo con arroz, alguna vianda barata que aparezca en el agro estatal, o si no comemos pan».

Otro padre identificado como Manuel desde La Habana Vieja, confiesa que a su hijo ya no le sirve ni la ropa ni los zapatos. El menor tiene tres años, y su progenitor reconoce que es justamente el período en que más rápido crecen los infantes.

«…Pero no hemos podido comprarle nada desde hace meses, porque las tiendas están cerradas y los negocios también. Cuando salimos con él, lo llevamos cargado porque no tenemos zapatos que ponerle», confesó.

El escenario de Cuba ya se veía complicado en 2019, con su dependencia de una Venezuela inmersa en una gran crisis, y las sanciones de Washington. Este 2020 el descalabro ha sido mucho más grande a causa de la pandemia, el aumento de la represión y las dificultades económicas que tienen al pueblo a punto de la hambruna, además de que el descontento popular es tal que podría terminar provocándose un estallido social, han opinado expertos y periodistas independientes.