Durante la ceremonia de investidura la nueva Primera Dama, Melania Trump lució un vestido que a muchos les recordaba al estilo de Jackie Kennedy, quien se convirtió en un icono de elegancia.

Sin embargo, el diseñador de la prenda, Ralph Lauren, fue objeto de un boicot impulsado por algunos usuarios de las redes sociales quienes afirmaban que el diseñador americano no debía haber aceptado vestir a Melania ya que ello significa mostrarse de acuerdo con las posturas defendidas por el nuevo presidente de los Estados Unidos.

Melania Trump, ha respondido al boicot calificándolo de rídiculo y diciendo que el diseñador estadounidense ha trabajado también para primeras damas del partido demócrata como Michelle Obama y Hillary Clinton.

La Primera Dama también mencionó la polémica entre los diseñadores de moda que han afirmado no trabajar para los nuevos inquilinos de la Casa Blanca como Sophie Theallet y Tom Ford mientras que ha agradecido su apoyo a firmas como Carolina Herrera, Tommy Hilfiguer y Ralph Lauren.