Entre tres y cuatro días fuera de servicio: termoeléctrica Antonio Guiteras agrava la crisis de electricidad en Cuba tras avería en la caldera

Termoeléctrica Antonio Guiteras. Foto: Video de YouTube de La Jornada

La crisis eléctrica que golpea a Cuba volvió a empeorar tras la salida inesperada de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor unidad de generación del país y una de las instalaciones más estratégicas para el funcionamiento del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Una avería detectada durante la madrugada obligó a detener completamente la planta ubicada en Matanzas, provocando una nueva reducción de la capacidad de generación en momentos en que la isla enfrenta algunos de los déficits energéticos más elevados de los últimos años.

Las autoridades estiman que la unidad permanecerá fuera de servicio entre tres y cuatro días mientras se ejecutan complejos trabajos de reparación. La noticia ha generado preocupación entre la población debido a que la Guiteras suele aportar más de 200 megavatios al sistema y su ausencia coincide con la salida de operación de varias unidades termoeléctricas en distintas provincias del país.


El incidente se produce además en medio de una creciente inconformidad ciudadana por los prolongados apagones que afectan a millones de cubanos y que han impactado la vida cotidiana, la actividad económica y los servicios esenciales en prácticamente todo el territorio nacional.

Una pérdida de agua en la caldera provocó la salida de emergencia

Según la información ofrecida por el director de la termoeléctrica, Román Pérez Castañeda, la avería ocurrió a causa de una pérdida abrupta de agua en la caldera, uno de los sistemas más sensibles y críticos de la instalación.

La caldera es el corazón operativo de una termoeléctrica. Allí se genera el vapor a alta presión que posteriormente mueve las turbinas encargadas de producir electricidad. Una pérdida de agua puede provocar sobrecalentamientos severos y daños estructurales de gran magnitud si no se actúa de manera inmediata.

Ante ese escenario, los operadores ejecutaron una parada de emergencia para proteger los equipos y evitar afectaciones irreversibles. Las inspecciones posteriores permitieron localizar el problema en el economizador, un componente diseñado para recuperar calor residual de los gases de combustión y aumentar la eficiencia energética de la planta.

Aunque la rápida respuesta evitó consecuencias más graves, el incidente obligó a detener por completo la generación eléctrica de la unidad.


La sexta avería de la Guiteras en 2026 refleja el deterioro acumulado de la infraestructura eléctrica

La nueva salida de operación vuelve a poner sobre la mesa uno de los principales problemas que enfrenta el sistema energético cubano: el envejecimiento de sus instalaciones de generación.

La Antonio Guiteras, considerada la central termoeléctrica más eficiente del país, acumula ya seis averías en lo que va de 2026. Esta frecuencia de fallos evidencia el desgaste de equipos que llevan décadas en funcionamiento y que han sido sometidos a múltiples reparaciones sin que se hayan podido ejecutar modernizaciones integrales de gran alcance.

Construida en la década de 1980, la planta ha desempeñado históricamente un papel decisivo en la generación eléctrica nacional. Sin embargo, los años de explotación continua, la escasez de piezas de repuesto y las limitaciones financieras han incrementado la vulnerabilidad de sus sistemas.

Expertos del sector han advertido en reiteradas ocasiones que gran parte del parque termoeléctrico cubano opera con tecnologías envejecidas y presenta niveles de deterioro que aumentan considerablemente el riesgo de averías inesperadas.

Una reparación compleja que requiere varios días de trabajo especializado

A diferencia de otros equipos industriales, las reparaciones en una termoeléctrica de gran capacidad no pueden realizarse de forma inmediata debido a las altas temperaturas y presiones bajo las que opera el sistema.

Los especialistas explicaron que primero debe completarse un proceso de enfriamiento que puede extenderse aproximadamente 36 horas. Solo después de que los equipos alcancen niveles seguros será posible acceder al área afectada para iniciar las labores de reparación.

El procedimiento incluye inspecciones técnicas detalladas, pruebas hidráulicas y neumáticas, desmontaje de componentes dañados, corte y sustitución de segmentos de tuberías, soldaduras especializadas y análisis metalográficos destinados a garantizar que las piezas reparadas soporten nuevamente las exigentes condiciones de operación.

Posteriormente se realizan pruebas de presión y funcionamiento para verificar que no existan fugas ni defectos estructurales. Una vez concluidas todas las verificaciones, la unidad deberá sincronizarse nuevamente con el Sistema Eléctrico Nacional, un proceso que puede tardar entre ocho y doce horas adicionales.

Brigadas especializadas de la Empresa de Mantenimiento a Centrales Eléctricas se movilizaron desde las primeras horas para acelerar la recuperación de la planta y reducir al mínimo el tiempo fuera de servicio.

Más de 2.100 MW de déficit: un escenario crítico para el Sistema Eléctrico Nacional

La salida de la Guiteras ocurre en un momento especialmente delicado para el SEN. La Unión Eléctrica informó una disponibilidad cercana a los 1.133 megavatios frente a una demanda estimada de alrededor de 3.250 MW, lo que deja un déficit superior a los 2.100 MW. Estas cifras representan uno de los mayores desbalances registrados en los últimos meses y obligan a aplicar extensos programas de interrupciones eléctricas en todo el país.

Para comprender la magnitud del problema, basta señalar que el déficit equivale a más de la mitad de la demanda nacional prevista. Cuando la capacidad de generación resulta insuficiente, los operadores se ven obligados a desconectar determinadas zonas de forma rotativa para evitar el colapso total del sistema.

En numerosas provincias los apagones superan diariamente las diez horas y, en algunos territorios, pueden extenderse mucho más durante los períodos de máxima demanda.

Varias termoeléctricas permanecen fuera de servicio simultáneamente

El panorama se complica porque la Guiteras no es la única instalación con problemas operativos. Actualmente varias unidades pertenecientes a las centrales Ernesto Guevara de la Serna, Lidio Ramón Pérez, Antonio Maceo, Mariel, Renté y Nuevitas permanecen fuera de servicio por averías o mantenimientos programados.

La coincidencia de múltiples unidades paralizadas reduce significativamente la capacidad de respuesta del sistema y limita las posibilidades de redistribuir cargas para compensar la pérdida de generación.

A esto se suman las dificultades relacionadas con la disponibilidad de combustible para los motores de generación distribuida, una alternativa que tradicionalmente se utiliza para reforzar la oferta eléctrica durante situaciones críticas.

Los parques solares avanzan, pero aún no pueden sustituir la generación térmica

Las autoridades cubanas han apostado en los últimos años por incrementar la participación de las energías renovables mediante la construcción de nuevos parques solares fotovoltaicos en varias provincias.

La estrategia busca disminuir la dependencia de combustibles importados y diversificar la matriz energética nacional. Sin embargo, el crecimiento de estas instalaciones todavía resulta insuficiente para sustituir el papel que desempeñan las grandes termoeléctricas.

La energía solar aporta electricidad principalmente durante las horas de mayor radiación, pero la estabilidad del sistema durante la noche y los períodos de alta demanda continúa dependiendo de la generación térmica convencional.

Por esa razón, la salida de una planta de la magnitud de la Antonio Guiteras tiene un impacto inmediato sobre el equilibrio energético nacional y aumenta la probabilidad de apagones prolongados.

Cómo afectan los apagones a la vida diaria de millones de cubanos

La crisis energética ya trasciende el ámbito técnico y tiene profundas repercusiones económicas y sociales. Los frecuentes cortes eléctricos afectan la conservación de alimentos y medicamentos, dificultan el acceso al agua potable debido a la paralización de sistemas de bombeo y limitan el funcionamiento de escuelas, hospitales, centros productivos y pequeños negocios privados.

Numerosos emprendedores han denunciado pérdidas económicas provocadas por la interrupción constante de sus actividades, mientras que las familias deben reorganizar su vida cotidiana en función de los horarios de apagones.

La situación también repercute sobre el acceso a internet y las telecomunicaciones, ya que muchas estaciones y equipos dependen de sistemas de respaldo cuya autonomía resulta limitada frente a cortes prolongados.

El descontento acumulado por los constantes cortes eléctricos volvió a hacerse sentir en varios puntos de La Habana, donde numerosos ciudadanos tomaron las calles durante la noche para manifestar su inconformidad. Entre cacerolazos y gritos de protesta, los participantes señalaron al gobierno cubano como responsable de la profundización de la crisis económica y social que impacta su vida diaria.

Uno de los focos más visibles de la protesta se produjo en los alrededores de Monte y Carmen. Allí, la acumulación de basura en la vía pública derivó en un incendio que atrajo a decenas de vecinos, quienes aprovecharon la concentración para expresar su malestar por las condiciones que enfrentan y por la persistente falta de servicios básicos.

La indignación por la crisis energética volvió a quedar reflejada en videos publicados en redes sociales, donde se observa a grupos de ciudadanos utilizando ollas, calderos y otros objetos metálicos para hacer ruido y visibilizar su malestar. Las imágenes, compartidas por José Luis Rodríguez Chávez en Facebook, captaron momentos de tensión durante una nueva jornada de protestas nocturnas.

Los participantes no solo denunciaron los frecuentes cortes de electricidad. Entre consignas y reclamos, varios manifestantes corearon “Libertad” y cuestionaron el deterioro de las condiciones de vida en la Isla, marcado por la escasez de alimentos, las deficiencias en los servicios básicos y la falta de respuestas efectivas a problemas que afectan a la población desde hace años. Las expresiones de descontento reflejaron el cansancio de muchos cubanos ante una realidad cotidiana dominada por las carencias y las largas horas de apagón.

Una crisis estructural que sigue sin una solución definitiva

La nueva avería de la Antonio Guiteras confirma los enormes desafíos que enfrenta el sistema eléctrico cubano. Más allá de la reparación puntual de esta unidad, el problema revela las limitaciones estructurales de una infraestructura envejecida que requiere inversiones multimillonarias para recuperar niveles adecuados de confiabilidad.

Mientras los técnicos trabajan para reincorporar la principal termoeléctrica del país al Sistema Eléctrico Nacional, millones de cubanos continúan enfrentando jornadas marcadas por la incertidumbre energética. El regreso de la Guiteras aliviará parcialmente el déficit actual, pero difícilmente resolverá una crisis que combina falta de generación, deterioro tecnológico, escasez de combustible y una demanda que sigue superando ampliamente la capacidad disponible.

La nueva avería demuestra que cada fallo en las grandes centrales del país tiene consecuencias inmediatas para toda la población y evidencia la fragilidad de un sistema eléctrico que continúa operando bajo una presión constante.


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