Médicos cubanos que decidieron quedarse en Brasil, tras el fin del programa Más Médicos, en el que tenía participación Cuba, conversaron con BBC Mundo sobre su situación en la nación suramericana.


«Realmente liberarme o romper con Cuba es algo que ya venía pensando hacía mucho tiempo. Uno se cansa de ser explotado, al final pierdes años de vida, pierdes tiempo de estar con tu familia, pierdes muchas cosas. Tenía la decisión tomada», reveló la doctora Surizaday Fernández, una de los más de 2.500 profesionales de la salud que optaron por quedarse en Brasil.

Fernández que ha buscado empleo en varios municipios y no ha tenido éxito al respecto, contó que ella como muchos de sus colegas, no pueden trabajar como médicos en ese país, y tampoco encuentran otro tipo de trabajos.

«Llegué a Brasil en junio de 2017 y estuve trabajando normal hasta la cancelación del programa. Aguanté dos meses con los ahorros que tenía. A finales de diciembre pasado, el Gobierno brasileño creó un edital, que es como una convocatoria pública, para cubrir las 8.500 plazas que el Gobierno cubano había sacado», explicó Joan Rodríguez, quien está viviendo con otra doctora cubana en casa de una mujer brasileña que no les cobra alquiler.

Según Rodríguez, los galenos cubanos en Brasil se inscribieron, «pero el día antes de poder optar a una plaza se nos eliminó el derecho. Se nos dijo que podíamos ir a las policías federales de cada estado para pedir refugio».


«Nos dieron un papel, la solicitud de refugio, con el que pudimos ir al Ministerio de Trabajo y pedir una cartera de trabajo, que es como el permiso para poder trabajar en Brasil», añadió.

No obstante de acuerdo al médico, todas las puertas de trabajo se les cierran cuando ven que eran integrantes del programa Más Médicos.

«Fuimos médicos, sí, pero en estos momentos no somos nada, somos como cualquiera, necesitando trabajo para poder subsistir», agregó.

Otra doctora, Yulia Molina se salió del programa dos años antes de que en noviembre de 2018, el Gobierno de la Isla decidiera retirarse del mismo.

Molina explica lo hizo porque estaba esperando un hijo, con una amenaza de embarazo pretérmino, y el régimen le exigía regresar en ese estado.

«Como no quise regresar para no poner en riesgo mi vida ni la de mi hijo, ellos me dieron como desertora. ‘O te vas o te quedas’. Esa fue la opción que me dieron, y me quedé», detalló.

La doctora que vive en el nordeste de Brasil comenta que en donde reside todo es más caro y lleva dos años desempleada.

«Lo que compras en el sur por un precio, aquí te lo venden por el doble. No encuentro trabajo porque soy doctora, me da igual, ¡yo solo quiero trabajar!», admitió.

«Son trabas que nos colocan, sin motivo ninguno. Lo que hay es una xenofobia con cualquier extranjero, no solo con los cubanos. Antiguamente nos veían como dioses, hoy en día nos ven como nada», sostiene.

La médico confiesa que conoce casos de colegas cubanos que para pagar la renta y comida, viven 15 en una misma casa, según Molina muchos incluso han pensado en salir en una caravana.

Los especialistas entrevistados por BBC Mundo, dijeron que es prácticamente inalcanzable para ellos revalidar su título en Brasil, puesto que el Gobierno cubano les retiene la documentación, y ante la ausencia de esos documentos no se puede hacer nada.

Pese a la situación en la que se encuentran, ninguno evalúa regresar a la Isla, el régimen los sancionó con ocho años de destierro, pero en caso de que decida hacer excepciones los galenos de igual modo no están interesados, porque temen a las represalias allí.

La esperanza para los médicos cubanos en Brasil sigue siendo que EEUU apruebe y active el Programa de Permisos para Profesionales Médicos Cubanos o parole, suspendido en enero de 2017 por el ex presidente Barack Obama.

«Estudié seis años, que me costó mi sacrificio, mi esfuerzo y el de mi familia, de más nadie. No admito que una persona venga a tratarme como si yo fuera basura. Yo trabajo en lo que sea, en lo que me toque, pero que se me respete», expone Surizaday Fernández.

La doctora revela que cuando decidió no regresar a Cuba, asumió no ejercería la medicina «por mucho tiempo», tal vez «nunca más», pero asegura que «para atrás ni para coger impulso».

«Siempre con la esperanza de que el parole se abra y tener la oportunidad de, más adelante, hacer otra formación. En EEUU tienen programas de estudio, más posibilidades de empleo, de tener una vida normal, digna», añadió.