La Seguridad del Estado le confiscó las obras a Luis Manuel Otero Alcántara/Imagen tomada de redes sociales

La policía política confiscó las nuevas obras del artista Luis Manuel Otero Alcántara, tras su detención el sábado, las piezas convierten en arte la añoranza de los niños cubanos que durante décadas han sentido la carencia de las golosinas, por el crudo desabastecimiento que impera en el país, a causa del régimen comunista.

«El arte no lo rompe nadie. Yo, Luis Manuel Otero Alcántara, artista visual cubano, estoy en prisión domiciliaria en contra de mi voluntad. Voy a salir a las 4 pm y no volveré hasta q no me devuelvan mis obras intactas, incluyendo El garrote vil y una disculpa pública por Díaz Canel», había advertido el activista que aclaró «un artista no puede realizarse en dictadura».


Post de LMOA/Facebook

Por otra parte, El garrote vil es la última creación de Otero Alcántara, una especie de silla de tortura, donde lo sujetan desde el cuello, y sus manos están atadas.

A propósito de las obras robadas por la Seguridad del Estado, la activista Anamely Ramos detalla:

¿Hasta cuándo un paquete de pollo va a ser la medida de nuestra felicidad? Las obras de las confituras que se llevaron son parte de nuestra historia de miseria y resistencia. Es lo que ellos quieren seguir metiendo debajo de la cama, para que los cubanos no acabemos de explotar. Para que el mundo siga pasándole la mano a la dictadura.

Por eso Luis las pide de vuelta. Porque es nuestra vida, nuestra verdad. Esas carencias, esas ausencias materiales pero también espirituales, de tantas familias separadas, tantas personas que murieron sin volverse a ver…se han vuelto un dolor tan grande y abarcador que nos sale a todos hasta por los poros. Y es ahí cuando nos volvemos peligrosos y el poder se aterra. Y muestra su cara más fea. Por eso Luis mezcla confituras con cámaras de seguridad. No sólo porque son sus experiencias de vida, sus recuerdos y su día a día. Sino porque Cuba hace rato es ya la amalgama perfecta entre precariedad y represión. Reducirnos tanto hasta que ya no tengamos ni deseos, reducirnos tanto, que nuestros deseos terminen confirmando la inmovilidad y la muerte; eso quiere el poder.


Los envoltorios se vuelven un potro de castigo donde puede ser exterminada para siempre nuestra libertad y nuestro futuro.

No lo permitamos más. Nuestro futuro no puede ser de esclavitud Estamos llamados a luchar de una vez por todas por nuestra LIBERTAD.

Liberar esas obras es liberar la Vida, la capacidad que aun tenemos de reinventarnos y unirnos.