«¡Viva la libertad en Venezuela! ¡Viva la libertad en Cuba! ¡Abajo Díaz-Canel, Raúl y todo el séquito de comunistas asesinos que nos tienen bajo su yugo hace 60 años!», rezaban los textos que aparecieron el miércoles en las páginas de Facebook de las organizaciones políticas Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), en lugar de las habituales consignas que alaban al régimen de La Habana, informa Diario de Cuba.


Dichos comentarios antigubernamentales aparecieron con imágenes de Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela, y otras consignas en contra del designado gobernante cubano Miguel Díaz-Canel.

Las imágenes se hicieron virales, pero en horas de la tarde ya habían sido retiradas, para luego notificar que las cuentas habían sido hackeadas por el «enemigo».

Luis Ángel Herrera, presidente de la FEU de la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara calificó el hecho como un «ataque subversivo», autoseguido escribió:

«A todas las personas que están observando esta publicación les informo oficialmente como presidente de la FEU de la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara que nuestra cuenta ha sido hackeada, consideramos esto como un ataque subversivo hacia nuestra organización y descaracterizamos todo tipo de ingerencia (SIC) enemiga».


Poco acostumbrados a que estas cosas pasen, y se les vaya de su control, Raúl Alejandro Palmero, presidente nacional de la FEU nacional publicó la imagen original con un texto en mayúsculas encima que dice: «¡Viva Díaz-Canel carajo!» para añadirle controversia al asunto y tapar la posibilidad de que haya sido un valiente estudiante, reiteró el dirigente:

«ÚLTIMA HORA : han HACKEADO las cuentas de la FEU y UJC de Ciencias Médicas de Villa Clara. Sigue el papelazo desesperado y cobarde de un enemigo que no acepta la derrota. ¡Viva Cuba y Venezuela! Y Si les pica: pal’ dermatólogo».

Situaciones como éstas muestran la poca tolerancia del régimen cubano y sus defensores a la libertad de expresión en las redes, un país donde todo el mundo está obligado a tener el mismo criterio, y disentir es un delito que se paga con cárcel e incluso con la vida.

La expansión de las redes sociales y el auge del internet en Cuba, aún cuando la conexión sea lenta y cara para el bolsillo de los naturales de la Isla, ha colocado al gobierno de Miguel Díaz-Canel en un escenario sin precedentes, convivir con la inmediatez de la información, y la necesidad de acallarla para mantener el status quo, un fenómeno que les recuerda que adoctrinar nunca ha sido tan difícil como ahora.