Cuando pensamos que ver rodar bicicletas en las calles de Cuba era solamente una solución emergente al llamado “período especial” de los 90, nos equivocamos.

Y muchos pensarán que no hay nada malo en usar una bicicleta, en tu tiempo libre, para mantenerte en forma, practicar un deporte, el problema está en cuando usar una bicicleta es tu única posibilidad para poder ir a buscar alimentos, para poder transportarte y llegar a tu centro de trabajo.

¿Cuántos profesionales cubanos no recordarán llegar a su trabajo sudados en la Isla que es un eterno verano? Ya que esta era la única vía, ante la escasez de guaguas, los autos sin gasolina, la decadencia de los peores años que pueden recordar los isleños; sin embargo aunque a 25 años, las penurias continúan, y en la Mayor de las Antillas se pueden ver las mismas bicicletas de los años 90 o de los 50 del pasado siglo, que incluso tienen más valor que las actuales, dada la calidad con que se hicieron, que ya no prima en las más modernas.

Ángel González, quien, como a muchos cubanos, una bicicleta le cambió la vida en la década de los 90, recuerda: “Me gané mi bicicleta en el año 1993 por ser ‘vanguardia’ en mi centro laboral, soy profesor de Física y recuerdo muy bien todos los requisitos que había que cumplir para que te premiaran con una de estas. En aquellos días lo único que me importaba era no tener ausencias, participar en todos los actos políticos, trabajos voluntarios y ser un excelente trabajador. Nos ponían a competir con nuestros propios compañeros de trabajo y amigos para ganar la bicicleta. En ese momento el ‘período especial’ era muy duro, para mí fue un gran alivio cuando la gané, era como sacarse la lotería porque resolvía el transporte, pedalear era lo de menos”.


“Recuerdo haber llevado a mi hijo a sentarse en el malecón el primer día. Los 30 km pedaleando ni me los sentí porque era tanta la necesidad y estaba tan malo el trasporte que esa era mi única opción; la cara de felicidad de mi niño de 11 años ese día jamás la olvidaré”, agregó el maestro, quien conserva la misma “Flying Pigeon” desde hace 25 años, según dice ya no la usa para recorrer las mismas distancias, porque el transporte “ha mejorado”, y además ya no es tan joven.

“Ya pocas piezas son chinas, la biela tiene una adaptación donde se eliminan las piezas originales y se monta en caja de bolas. Los conos delanteros y traseros y las tuercas son fabricados por torneros con cabillas gruesas, las gomas y las cámaras también son fabricadas artesanalmente. Los pedales se hacen de madera y duran más que los originales. Los asientos son elaborados también de forma artesanal. En fin, que solo el cuadro, el timón y el tenedor son los que vinieron originalmente con la bicicleta”, detalló Ángel para Cubanet.

Adrián González, propietario de un taller particular, explicó a Cubanet, cómo funciona su negocio: “Primero monté la ponchera, tenía trabajadores que se dedicaban solo a coger los pinchazos; luego me percaté que también los repuestos eran un buen negocio y monté entonces un taller de reparaciones y venta de accesorios”.

Los neumáticos de las bicicletas son fabricados de manera artesanal, y fundidos usando las gomas viejas, los mismos tienen un precio de 8 CUC, las cámaras que también son hechas a mano cuestan 4 CUC.

“Algunas piezas, como los ejes delanteros y traseros, conos y tuercas, me los fabrican los torneros usando cabillas y hierros viejos; otras como las gomas y las cámaras las obtengo también de fábricas particulares. Sólo revendo estas piezas y pongo la mano de obra para cambiarlas en caso que el cliente lo pida, con eso me da para vivir”, comentó Adrián.

“Las bicicletas ruedan en Cuba hoy por todos estos inventos, ya que las piezas originales casi no se encuentran en las tiendas del Estado, y cuando entran los revendedores las acaparan enseguida, es mucha la demanda”, añadió.

Un tornero con más de 30 años de experiencia ha encontrado una forma de subsistencia fabricando repuestos para bicicletas, él cuenta su historia:
“Soy tornero, desde hace varios años me percaté de la gran demanda que tienen los repuestos de bicicletas (y) entonces comencé a fabricar tuercas, conos y ejes para todos los modelos que existen en Cuba. Aunque la mayoría son bicicletas chinas que entraron al país en la década de los 90, también fabrico piezas para las bicicletas rusas que son más viejas pero más resistentes, esas se encuentran rodando desde la década de los 70”, relató.

Una bicicleta cuesta en las tiendas estatales más de 120 CUC, cuando el salario promedio en la Isla no supera los 30 CUC mensuales.

No obstante, las bicicletas fueron retiradas de los comercios hace poco tiempo.

“Teníamos varios modelos a diferentes precios que oscilaban entre los 110 y los 240 CUC, el pasado mes se las llevaron todas y no nos dieron explicación, vinieron en un camión perteneciente a TRD y se las llevaron”, comentó Jorge Medina el gerente de un establecimiento estatal en Boyeros.

Las ofertas en toda la red de tiendas que maneja el Gobierno cubano son escasas, además de que cuando estas están en existencia son considerablemente caras para el bolsillo de los cubanos.

A más de dos décadas de haber padecido el “período especial”, una bicicleta en el país caribeño, aun es un medio de transporte para muchos.

(Con información de Cubanet)