
Aún faltan meses para diciembre, pero el recuerdo de las Navidades cubanas ya pesa. En un testimonio cargado de nostalgia, una cubana evoca las calles de su barrio durante las fiestas de fin de año: el humo de los asados saliendo de las casas, las mesas preparadas con congrí y yuca, y los vecinos que se visitaban para desearse salud y compartir lo que tenían.
«Esos tiempos se sienten, se extrañan. Es una nostalgia que duele», expresa. Su relato no presenta aquel pasado como una época sin carencias. Lo que añora es la posibilidad de reunir a la familia y ofrecer un plato a quien llegara a la puerta, incluso cuando el dinero escaseaba.
Una mesa que alcanzaba para los vecinos
El 24 y el 31 de diciembre ocupan un lugar especial en sus recuerdos. Habla del puerco asado, la ensalada de tomate y lechuga, el ñame y las viandas que cada hogar pudiera conseguir. Si no había dinero para un cerdo, recuerda, alguna familia preparaba pollo, oveja o lo que estuviera a su alcance.
Para él, la celebración continuaba el primero de enero, cuando la gente salía a la calle a felicitar a sus vecinos. «Veías la familia toda unida compartiendo», dice. Esa costumbre de invitar y repartir, más que un menú concreto, es lo que teme haber perdido.
También recuerda los carnavales: las congas, la música, la cerveza y la comida comprada en la calle. Menciona las canciones de Cándido Fabré y Polo Montañez como parte de la banda sonora de aquellos años.
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El temor de llegar a diciembre sin comida suficiente
El testimonio cambia de tono al mirar hacia las próximas fiestas. La cubana teme que muchas familias deban ahorrar durante meses para comprar apenas unas libras de carne y poner algo especial en la mesa. Se pregunta cuántas podrán celebrar y compartir como antes.
Esa preocupación se produce en medio de dificultades económicas y energéticas documentadas en la isla. En septiembre, EFE informó sobre los altos precios de los alimentos y los problemas de acceso al agua, el gas y el transporte. El 18 de septiembre, un nuevo colapso de la red eléctrica dejó a millones de personas sin servicio, según AP. Esos hechos describen el contexto actual, aunque todavía no permiten saber cómo será la Navidad de cada familia.
«Mi Cuba necesita ser libre»
En la parte final, la mujer vincula su tristeza con su deseo de un cambio para Cuba. «Mi Cuba necesita ser libre», afirma, antes de enviar bendiciones a quienes siguen en la isla y luchan cada día por salir adelante.
Su recuerdo admite que siempre hubo necesidades. La diferencia que señala es íntima: antes, dice, sentía que podía sentarse con los suyos, salir a felicitar al vecino y compartir un pedazo de la cena. Hoy, al pensar en diciembre, no sabe cuándo volverá a vivir una fiesta así.





