Fuerte sismo despierta al norte de Texas y activa vigilancia por posibles réplicas

Miami, Texas. Foto: Video de YouTube de Cruising Along

Un inusual terremoto de magnitud 5,0 sacudió durante la madrugada de este jueves 23 de julio el Panhandle de Texas, despertó a numerosos residentes y extendió sus vibraciones hacia localidades de Oklahoma y Kansas, en lo que podría convertirse en el movimiento sísmico más fuerte registrado en esa región texana desde comienzos del siglo XX.

El temblor ocurrió a las 5:21 de la mañana, hora local, cuando buena parte de la población se encontraba todavía durmiendo. El epicentro fue localizado cerca de Miami, una pequeña ciudad del condado de Roberts, en el extremo norte de Texas, que no debe confundirse con la conocida urbe del sur de Florida.


Los cálculos revisados situaron el punto de origen aproximadamente a 37 kilómetros al sur-sureste de Spearman y a unos 109 kilómetros de Amarillo, una de las principales ciudades del Panhandle. El Servicio Geológico de Estados Unidos ajustó posteriormente la magnitud a 5,0, después de que algunos informes preliminares la colocaran en 5,1.

Un sismo superficial que amplificó la percepción del movimiento

El terremoto se originó a una profundidad estimada de 5,7 kilómetros, equivalente a unas 3,5 millas. Se trata de una profundidad relativamente pequeña en términos geológicos, por lo que el evento fue clasificado como superficial.

Los terremotos superficiales suelen sentirse con mayor intensidad en las zonas próximas al epicentro porque las ondas sísmicas recorren una distancia menor antes de alcanzar la superficie. Esta característica ayuda a explicar por qué residentes ubicados en una extensa franja del centro de Estados Unidos reportaron movimientos de puertas, ventanas, camas, paredes y muebles.

En algunas viviendas se escuchó un ruido similar al de un trueno o una explosión, seguido por varios segundos de vibración. Otros habitantes aseguraron que fueron despertados por el movimiento de la casa, mientras objetos colocados en estantes se desplazaban o caían al suelo.

Aunque una magnitud de 5,0 se considera moderada, la intensidad que experimenta cada comunidad puede variar considerablemente dependiendo de la distancia al epicentro, la profundidad del sismo, el tipo de terreno y la resistencia de las construcciones.


El temblor alcanzó Texas, Oklahoma y Kansas

Los reportes ciudadanos comenzaron a multiplicarse pocos minutos después del terremoto. Habitantes de Miami, Spearman, Pampa, Mobeetie y White Deer informaron haber sentido la sacudida con claridad.

La vibración también llegó hasta Amarillo, donde residentes describieron el movimiento de camas, ventanas y lámparas. De acuerdo con los primeros registros, el temblor fue percibido incluso en Lubbock, situada a una distancia considerable del epicentro.

Fuera de Texas, personas residentes en Oklahoma City y Tulsa también reportaron haber sentido el terremoto. Algunos testimonios procedieron de comunidades del oeste de Oklahoma y el suroeste de Kansas.

La amplitud geográfica no significa necesariamente que todas esas ciudades experimentaran una sacudida peligrosa. Las ondas sísmicas pueden desplazarse largas distancias por el subsuelo y sentirse como vibraciones leves en localidades alejadas.

El terreno del centro y el este de Estados Unidos puede transmitir la energía sísmica de manera diferente a regiones como California. Debido a las características de la corteza terrestre, algunos terremotos moderados pueden percibirse en áreas mucho más extensas que eventos similares ocurridos en la costa oeste.

No se reportaron víctimas ni daños importantes

A pesar de la fuerza del movimiento y de la alarma generada entre la población, las autoridades no informaron inicialmente sobre personas fallecidas, heridas ni daños materiales significativos. Los departamentos de emergencia y las autoridades locales comenzaron a revisar carreteras, viviendas, instalaciones públicas y redes de servicios para detectar posibles afectaciones menores.

El sistema PAGER del Servicio Geológico de Estados Unidos asignó al terremoto una alerta verde. Esta categoría indica una baja probabilidad de muertes o pérdidas económicas importantes.

La evaluación preliminar consideró que la mayoría de las edificaciones de la zona cuenta con una resistencia suficiente para soportar un movimiento de esta magnitud. Sin embargo, las estructuras antiguas de mampostería, los edificios deteriorados o las construcciones sin refuerzo adecuado podrían ser más vulnerables.

En un evento de magnitud 5,0 pueden producirse grietas menores, desprendimientos de revestimientos, caída de objetos, rotura de cristales o desplazamiento de muebles, especialmente cerca del epicentro. Los daños graves suelen ser menos frecuentes, aunque dependen de la calidad de la construcción y de las condiciones del suelo.

Intensidad fuerte en el área más cercana al epicentro

Las primeras estimaciones situaron la intensidad máxima del terremoto alrededor del nivel VI de la escala de Mercalli modificada, una clasificación descrita como fuerte. A diferencia de la magnitud, que mide la energía liberada por el terremoto, la intensidad evalúa cómo fue percibido el movimiento y cuáles fueron sus efectos en personas, objetos y edificaciones.

Una intensidad VI puede ocasionar que prácticamente todos los residentes sientan el temblor, que algunas personas pierdan momentáneamente el equilibrio y que objetos ligeros caigan de estantes. También pueden aparecer daños leves en construcciones especialmente vulnerables.

Algunos informes ciudadanos enviados a los sistemas de recopilación del USGS describieron efectos compatibles con una intensidad mayor en puntos cercanos al epicentro. Estas observaciones pueden cambiar conforme aumente el número de testimonios y las autoridades revisen los datos instrumentales.

Las evaluaciones iniciales de un terremoto son provisionales. La magnitud, profundidad, ubicación e intensidad suelen ser corregidas a medida que los especialistas incorporan registros procedentes de más estaciones sismológicas.

El terremoto más fuerte del Panhandle en más de un siglo

El evento de este jueves adquiere especial relevancia porque el Panhandle de Texas no figura entre las regiones con mayor actividad sísmica de Estados Unidos. Los registros disponibles indican que este podría ser el terremoto más fuerte documentado en esa zona desde 1900 y apenas el cuarto movimiento de magnitud 4,0 o superior registrado en el área durante más de un siglo.

Hasta ahora, uno de los principales antecedentes era un terremoto de magnitud 4,9 ocurrido cerca de Amarillo en 1925. También se habían registrado movimientos de magnitud 4,5 cerca de Dalhart en 1948 y Perryton en 1972.

El sismo de este jueves superaría esos registros y establecería un nuevo máximo instrumental para el Panhandle, aunque la clasificación definitiva dependerá de las revisiones técnicas.

Texas sí ha experimentado terremotos de magnitud superior a 5 en otras regiones. La actividad más significativa suele concentrarse en el oeste del estado, especialmente en áreas cercanas a la cuenca del Pérmico, donde se desarrollan extensas operaciones petroleras y gasíferas.

En noviembre de 2022, TexNet registró un terremoto de magnitud 5,3 en el condado de Reeves, al oeste de Texas. Otro movimiento de magnitud similar se produjo posteriormente cerca de Mentone, en una zona escasamente poblada.

La diferencia es que los terremotos fuertes son mucho menos habituales en el extremo norte del estado, razón por la cual el evento provocó sorpresa entre residentes que nunca habían sentido un movimiento de esa intensidad.

Posibles réplicas durante los próximos días

Después de un terremoto moderado o fuerte existe la posibilidad de que se produzcan réplicas. Estos movimientos ocurren mientras las rocas y fallas próximas a la ruptura principal se reajustan.

La mayoría de las réplicas suele ser más débil que el evento inicial, pero algunas pueden sentirse claramente y generar alarma entre la población. Los especialistas indicaron que podrían producirse movimientos de magnitud cercana a 3,0 durante las horas o días posteriores.

Las probabilidades iniciales citadas por los informes apuntaban a alrededor de un 44 % de posibilidades de que se registrara durante la semana siguiente al menos una réplica de magnitud 3 o superior. El cálculo también situaba aproximadamente en un 12 % la probabilidad de un movimiento de magnitud 4 o mayor y en torno al 2 % la posibilidad de que ocurriera otro terremoto de magnitud 5 o superior.

Estas estimaciones no constituyen predicciones exactas. Los científicos no pueden determinar con precisión cuándo ocurrirá una réplica, dónde estará localizada ni qué magnitud alcanzará. Las probabilidades se actualizan de acuerdo con la actividad registrada después del terremoto principal. Si la secuencia disminuye progresivamente, el riesgo suele reducirse con el paso de los días.

Qué deben hacer los residentes después de un terremoto

Las autoridades recomiendan revisar las viviendas para detectar grietas nuevas, tuberías dañadas, fugas de gas, cables expuestos o desplazamientos en estructuras exteriores. En caso de percibir olor a gas, debe evitarse encender luces, electrodomésticos, velas o cualquier objeto que pueda producir una chispa. También se recomienda abandonar la vivienda y contactar inmediatamente a los servicios de emergencia o a la compañía suministradora.

Durante una réplica, la principal recomendación es agacharse, cubrirse y sujetarse. Las personas deben proteger la cabeza y el cuello, alejarse de ventanas y refugiarse debajo de una mesa resistente cuando sea posible. Quienes se encuentren en el exterior deben permanecer alejados de fachadas, postes eléctricos, árboles y estructuras que puedan desprenderse.

Después de una sacudida también es conveniente utilizar mensajes de texto en lugar de llamadas largas, debido a que las redes telefónicas pueden congestionarse cuando numerosas personas intentan comunicarse simultáneamente.

El aumento de la actividad sísmica en Texas

El terremoto reavivó el debate sobre el incremento de la actividad sísmica observado durante las últimas décadas en varias zonas de Texas, Oklahoma y Kansas. Aunque los movimientos tectónicos naturales siempre han existido en la región, diferentes investigaciones han identificado un aumento de los terremotos pequeños y moderados en áreas con una intensa explotación de petróleo y gas.

Un estudio publicado en 2022 examinó la actividad sísmica del Panhandle entre 1983 y 2018. Los investigadores identificaron un crecimiento de los terremotos de magnitud 2,5 o superior y calcularon que alrededor del 61 % de los eventos analizados presentaba posibles relaciones con la inyección subterránea de aguas residuales. Estas aguas proceden de los procesos de extracción de petróleo y gas. Una vez utilizadas, suelen ser depositadas mediante pozos a grandes profundidades.

La presión generada por la acumulación de fluidos puede modificar las condiciones de fallas geológicas previamente existentes. En determinadas circunstancias, esas alteraciones pueden facilitar el desplazamiento de las rocas y desencadenar terremotos. Este fenómeno es conocido como sismicidad inducida y ha sido documentado en diferentes regiones de Estados Unidos.

No existe una causa confirmada para este terremoto

A pesar de los antecedentes científicos, no existe evidencia concluyente que permita asegurar que el sismo de magnitud 5,0 fue provocado directamente por actividades petroleras. Para determinar su origen, los especialistas deberán examinar la ubicación exacta del epicentro, la geometría de la falla, el mecanismo de ruptura, la profundidad, la secuencia de réplicas y la proximidad a pozos de inyección.

También será necesario comparar el evento con la actividad sísmica histórica de la región y analizar si existieron cambios recientes en los volúmenes o presiones utilizados en instalaciones industriales próximas.

La coincidencia geográfica entre un terremoto y una zona de extracción energética no demuestra por sí sola una relación causal. Los expertos necesitan datos detallados antes de clasificar un evento como natural o inducido.

El terremoto puede, además, haberse producido en una falla antigua que no había sido identificada previamente debido a la baja actividad histórica del Panhandle.

TexNet y el USGS mantienen la vigilancia

El movimiento fue detectado inicialmente por TexNet, la red estatal de monitoreo sísmico administrada por la Universidad de Texas en Austin. TexNet fue creada para ampliar la capacidad de vigilancia en un estado donde el número de terremotos comenzó a aumentar durante las últimas décadas. Sus estaciones permiten localizar eventos pequeños, calcular su magnitud y estudiar patrones que podrían pasar inadvertidos en redes nacionales más distantes.

Los registros obtenidos por TexNet son comparados con la información del Servicio Geológico de Estados Unidos y otras instituciones científicas. El USGS continúa recopilando testimonios ciudadanos y datos instrumentales para precisar la intensidad del terremoto, la extensión del área afectada y la eventual aparición de réplicas.

Los reportes enviados por la población son especialmente útiles porque permiten elaborar mapas de intensidad y conocer cómo se sintió el movimiento en comunidades donde no existen estaciones sísmicas cercanas.

Un fenómeno inusual que pone a prueba la preparación regional

El terremoto sorprendió a una población menos acostumbrada a este tipo de fenómenos que los residentes de California, Alaska o la costa del Pacífico. La escasa frecuencia de grandes sismos en el Panhandle puede influir en el nivel de preparación de los hogares y en el conocimiento de los protocolos de seguridad.

Aunque el balance inicial fue favorable, el evento recuerda que prácticamente ninguna región está completamente libre de riesgo sísmico. Las fallas geológicas pueden permanecer inactivas durante largos periodos y liberar energía sin señales previas reconocibles.

El hecho de que no se reportaran víctimas ni daños importantes no reduce la relevancia del terremoto. Su magnitud, profundidad y carácter histórico ofrecen a los científicos una oportunidad para mejorar el conocimiento de las fallas del norte de Texas.

También permitirá revisar la resistencia de las infraestructuras locales, actualizar los planes de emergencia y evaluar si las normas de construcción son suficientes ante futuros movimientos. Por ahora, el principal llamado de las autoridades es permanecer atentos a las comunicaciones oficiales, evitar la difusión de rumores y reportar cualquier daño estructural o réplica perceptible.

El Panhandle de Texas amaneció este jueves sin pérdidas humanas ni destrucción significativa, pero con un nuevo récord sísmico y numerosas preguntas científicas sobre el origen de uno de los terremotos más inusuales registrados en la región.


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