Aunque puede ser penalizado con fuertes multas y perder su mercancía, el ilícito negocio de venta de ropas y calzado importados prolifera en Cuba, sobre todo en su capital La Habana, según un portal noticioso independiente en la isla.

Según la fuente, desde que el gobierno le prohibiera a los cuentapropistas la comercialización de productos importados, ha ido creciendo la presencia de tiendas que bajo la apariencia de negocios legales se encargan de la venta de estos artículos de forma clandestina.

La publicación digital entrevista a varias personas que explican cómo enmascaran su ilegal comercio bajo las licencias para otras operaciones y como traen los productos de países que no le exigen visas a los cubanos.

Una de las entrevistadas dijo que prefiere importar de vecinos cercanos, como Haití, en donde los productos y los precios de los pasajes son más baratos.


El éxito de estos negocios radica en que tienen mejor oferta en calidad y precio que las tiendas estatales recaudadoras de divisas.