Mucho antes de comenzar el curso escolar 2017-2018, la televisión y el resto de los medios oficialistas de la Isla afirmaban que la matrícula de profesores estaba asegurada y que todo estaba listo para iniciar.

La propia Ministra de Educación de Cuba, Ena Elsa Velásquez, puntualizó que estaban garantizados el 93 % de los maestros necesarios, y que las provincias de La Habana, Matanzas, Artemisa y Mayabeque tenían déficit, aunque menos que el curso precedente. La Ministra señaló además que las de asignaturas de mayores irregularidades para ser impartidas eran las Ciencias Naturales, Matemáticas, Historia e Inglés.

El curso arrancó este mes de septiembre y los cubanos podemos escuchar ya sea bien de un familiar, un vecino o en la mismísima voz de los niños que falta más de un profesor en las aulas.
Yudith Alvarez, ex profesora de la enseñanza primaria, dice que el trabajo en las escuelas es agobiante y muy mal remunerado. “Yo llevaba en Educación 25 años, pero ya me cansé del burocratismo y la falta de humanidad. En mis años de maestra me pidieron que cubriera otras aulas además de la mía y por el mismo salario. Incluso varias veces tuve que limpiar el aula porque no habían auxiliares de limpieza, así no se puede”.

Desde que se abrió el trabajo por cuenta propia en el país, el éxodo de maestros creció velozmente. Era asombroso ver cómo un profesor en una cafetería podía ganarse en apenas 3 días lo que cobraba como profesor en un mes de trabajo.


Elicer Peña, profesor de Secundaria Básica, nos cuenta que solo aguantó 3 años frente al aula. Actualmente él trabaja en un puesto de venta de discos y del Paquete Semanal y dice que no piensa trabajar más nunca como maestro. “Cobrar 430 pesos es una miseria que no me da ni para el aseo y además aguantarle paquetes a jefes que saben menos que uno, que va eso nunca más”, concluyó este joven de 35 años.

Viejas alternativas que aún no dan frutos

La falta de maestros en todas las enseñanzas del país no es un problema nuevo. Desde hace más de 10 años Cuba enfrenta ese dilema y para ello el Ministerio de Educación ha adoptado más de una alternativa. Una de ellas fue la decisión de contratar a tiempo parcial, personas provenientes de otros empleos, aumentarles un poco más el sueldo a los docentes jubilados que se reinsertaran e inyectar las aulas con una buena cantidad de profesores emergentes.

Pero de estos últimos, mucho se ha hablado. Los llamados profesores emergentes provienen ―en su mayoría de otras provincias―, sobre todo del oriente del país. Esto básicamente significa quitarles a unos para ponerles a otros y el problema solo cambia de matices. Eso sin contar, que se trata de jovencitos de solo 17 o 18 años que recibieron un pequeño curso y luego los incorporan a las aulas, sin tener apenas dominio.

Mi hijo aprende más en los repasos particulares…

Como era de esperar los buenos profesores, esos que se cansaron de tanta humillación y de la miseria salarial, ahora son aclamados pero desde otros escenarios. La mayoría de los profesores consagrados han decidido dar clases particulares, para ganar dinero con lo que realmente les apasiona.

“Si no es repasando a los niños en la casa o pagando, no aprenden. A mi hija yo la tengo con repasadores de Matemáticas, Español e Historia, porque ella quiere entrar a la Universidad y para eso tiene que vencer 3 pruebas de ingreso. Imagínate son 25 pesos por cada repaso, pero me sacrifico por mi hija porque en la escuela solo va a perder el tiempo”, nos dice la madre Ana Cecilia Gómez.

Ante la debacle, los repasadores crecen por toda Cuba, incluso hay quienes tiene pequeñas academias de inglés con su debida licencia otorgada. Los maestros particulares en Cuba ya no son solo para afianzar un conocimiento en aras de aprobar pruebas de ingreso. Existen muchísimo profesores particulares, sobre todo de Matemáticas, Química, Física, Biología e Inglés.

La ausencia de profesionales del magisterio ya no es un problema de la capital ni de unas pocas provincias. Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) en los últimos 10 años el índice de maestros se ha reducido drásticamente de 218.570 (2008-2009) a 194.811 (2016-2017).

Pero si nos detenemos bien en el asunto, el problema no es la falta de maestros. En Cuba si hay y muy buenos docentes, lo que sucede es que si no son bien tratados y remunerados como merecen, la profesión seguirá siendo una de las más subvaloradas y deprimentes que existen hoy día en el país.