El semanario oficial Ahora, en Holguín, dio a conocer que un grupo de personas se dedica desde hace al menos seis años, a la extracción ilegal de oro en la localidad de Aguas Claras, en la provincia.


La directora del Policlínico Alcides Pino, Marilín Arias Rojas, comentó que hicieron exámenes físicos a 634 personas que se dedican a esta actividad, por los riesgos de salud que podrían derivarse.

Estas personas manipulan sustancias químicas como mercurio y cianuro de sodio que pueden ser “letales” y “peligrosas”.

La prensa estatal apunta que a esta ilegalidad se dedican “cientos de hombres y mujeres”, incluyendo menores de edad que suelen trabajar en horario nocturno.

La “fiebre del oro” se inició “como una simple calentura, que no atacada a tiempo se transformó en fiebre y actualmente amenaza con ser un mal duradero”.


El medio oficial señala que la sustracción de la tierra deja agujeros profundos y oscuros, agrega, que hay inestabilidad en las laderas y peligro de deslizamientos.

Califica a los extractores de “topos alocados” que no cesan en su intento de cavar, y que en la actualidad ya han encontrado las galerías de las antiguas minas, de donde sustraen las vigas se sostén de madera preciosa.

De igual manera adjudican a los extractores las contaminaciones en el río Tranquera, riachuelos cercanos, y en aguas subterráneas que están contaminadas por las labores de extracción y por el lavado de la tierra en la búsqueda del metal precioso.

El semanario también indica que para erradicar esta actividad ilícita, las autoridades han aplicado multas, han realizado decomiso de objetos de mineros ilegales como picos, palas, bombas de agua, entre otros, no obstante no han podido eliminar la actividad.

Varios extractores ilegales son asalariados, ya que aseguran que les pagan 40 o 50 pesos diarios por excavar; otros trasladan la tierra para lavarla y buscar el oro.

Arriban a estos lugares, en muchas ocasiones, “compradores con armas blancas” que “pagan 80 pesos o tres CUC por un gramo de oro, y su precio real está por encima de los 35 dólares.

Vecinos de la región, se quejan, pues dicen los extractores ilegales, son un problema, ya que han abiertos hoyos en sus fincas y los han llegado a “intimidar”. Asimismo, han sufrido “las irresponsabilidades de empresas” estatales durante la explotación de la mina para extraer ceolita.

Liliam Fernández, una vecina de la zona, se queja de que una empresa estatal que el medio oficial no identifica, “derribó la cerca de su finca, extrajo árboles de madera preciosa y afectó la tierra”, tampoco repusieron nada, todo se quedó así.

(Con información de Diario de Cuba)