Recién comienza el 2018, y el régimen lo inaugura con más impuestos y cargas económicas derivadas de las imposiciones de la ley tributaria del 2013.


Martí Noticias, entrevistó a algunos cubanos, muchos ven en la aplicación parcial o total de 23 de los 25 impuestos aprobados por el régimen comunista un freno para el desarrollo del sector privado en la Isla.

Este año, los impuestos pesan sobre los ingresos personales, las utilidades, las ventas, la propiedad de las viviendas, la utilización de fuerzas de trabajo, el transporte terrestre y la propiedad o posesión de tierras agrícolas.

El dueño de un restaurante en Trinidad, David Alomá, piensa que si las cosas siguen de la misma manera, tendrá que cerrar su negocio.

El propietario pagó en 2017, 1.000 pesos mensuales de impuestos, no obstante la cifra para este nuevo año es de 8.000.


Según el cuentapropista, el pasado año fue muy bueno para el turismo, pudo pagar el impuesto establecido, pero no prevé tener un crecimiento en los meses siguientes para poder abonar los 8.000 pesos que le está exigiendo el Gobierno cubano.

Los impuestos cubrirán el 75% de las captaciones del presupuesto estatal en 2018, según las estadísticas oficiales.

Un vendedor de caramelos en Pinar del Río, dice no estar de acuerdo con el incremento de los impuestos, y opina que la medida es demasiado “drástica”.

Una de las quejas más reiterativas durante 2017, por parte de los emprendedores cubanos, fue el desabastecimiento y la falta de mercados mayoristas.

Para que sus negocios progresaran, muchos se vieron obligados a buscar maneras de adaptarse a la escasez, y comprar en numerosas tiendas minoristas a precios que no ofrecen demasiados beneficios.

David Alomá rememora: “a nosotros nos prometieron que iba a haber una tienda mayorista, donde nos venderían productos a bajo precio que nosotros pudiéramos alcanzar, y eso no ha sucedido todavía”.

Yoel Espinosa quien tiene una cafetería en Santa Clara, comenta que las promesas incumplidas y los altos impuestos han sido interpretados por muchos como una forma de asfixiar al incipiente sector privado.

Los cuentapropistas siempre han sido la piedra en el zapato del régimen, si el castrismo controla la economía, puede maniatar a los cubanos en los aspectos sociales y políticos; si los emprendedores lograran progresar con total independencia, la primera consecuencia es quién va a querer trabajar para el estado, cuando es sabido que los salarios no alcanzan ni para la primera quincena del mes en Cuba, otros resultados serian que los cubanos podrían viajar a hacer turismo y conocer el mundo, algo que a los militares que gobiernan tampoco les conviene; y otra secuela: quiénes le servirían para rellenar sus actos políticos, donde hacen creer al mundo que el pueblo está con ellos.

Espinosa considera que el propio gobierno es el que se está dando a la tarea de eliminar al sector privado, pese a que los cuentapropistas son los que proveen a la población de bienes y servicios que el Estado no puede resolver por sí solo.

Hasta ocho años de cárcel, se estipulan en el Código Penal cubano, si se incurre en el delito de evasión de impuestos, motivo por el cual el sector privado tendrá que reconsiderar como administrar sus negocios este año, y si podrán seguir con ellos abiertos.

De acuerdo al santaclareño, desde el ámbito legal, lo que han recibido los cuentapropistas durante años en Cuba han sido “golpes y golpes”, pese a que intentan establecerse como un sector de trabajadores de potencia.

(Con información de Martí Noticias)