Músico del Hotel Inglaterra: «$33 CUC al mes ¡Nosotros vivimos en la mendicidad!»/Imágenes tomadas de redes sociales: Alexis Saavedra

Un músico cubano que trabajaba en el emblemático Hotel Inglaterra de La Habana, contó a través de sus redes sociales las razones por las que renunció a seguir dando sus mejores días en ese lugar, que recauda aproximadamente cuatro millones de dólares al año, mientras el Gobierno les paga a ellos unos ínfimos $33 CUC al mes, denunció Alexis Saavedra, egresado del Conservatorio Amadeo Roldán.


«En el Hotel Inglaterra según sus propias estadísticas vende alrededor de 4 millones de dólares al año…¿saben cuál es el salario de un músico mensual?…De solo $33 CUC al mes ¡Nosotros vivimos en la mendicidad!», expresó.

Saavedra reveló que su bajo salario lo obligaba a salir con una cesta a mendigar a los turistas alguna propina, todos los días «religiosamente» al terminar una presentación.

Según el músico, aunque algunos turistas aportan otros no, y lo rechazan o le hacen gestos de desprecio.

«Ellos no entienden que un hotel que genera tantas riquezas me pague una miseria, ellos no asimilan que nosotros seamos tan carneros, pseudo esclavos, etc…».


Sin embargo Alexis, dijo que lo único molesto no era el salario, sino que de la propina (producto de la mendicidad) los obligan a sacar dinero para el resto de los trabajadores.

Ese mismo día el pasado 19 de febrero, al cabo de las horas Saavedra confesó fue su último día trabajando en ese hotel.

«Me fui y también se fueron muchos sueños conmigo, agradezco de corazón todos los consejos…algo aprendí, supe finalmente quién es quién…espero no dejar de ver a tantos amigos que hice allí de tantas partes del mundo. Dios me cuide, a partir de ahora volver a empezar…gracias a los trabajadores que realmente me querían y a los que no tanto también, de todos aprendí algo», escribió en otro post.

El músico dijo más adelante que lo más doloroso fueron los desaires de turistas y cubanos que aguantó durante mucho tiempo para seguir trabajando allí, de igual modo denunció sus compañeros de trabajo nunca lo apoyaron o «cuidaron», pues tenía que cantar sin micrófono, y su voz se vio forzada durante todo este tiempo.

En una última publicación sobre el tema Saavedra, explicó que era indignante también que la miseria que pagan a los artistas no les llega directamente, sino que el recorrido es aún más largo, y la «factura con un cheque miserable» llega al parásito mayor que es el estatal Instituto de la Música, que no busca trabajo a ningún músico, luego el dinero llega a la empresa, y luego de que ambas instituciones «cogieron su tajada de pastel» el artista puede cobrar la limosna.