‘Le Dîner en Blanc’ en el Hotel Nacional de Cuba (Imagen tomada de Cubapaladar redes sociales)

En medio de una escasez de alimentos agudizada, se celebró este fin de semana en La Habana ‘Le Dîner en Blanc’ (la cena de blanco), con la presencia de unos 500 comensales de diversas naciones, informa Martí Noticias.

‘Le Dîner en Blanc’ una fiesta creada en 1988 en París, por el ciudadano francés François Pasquier, se celebró por vez primera en Cuba el pasado sábado 6 de abril en el patio del Hotel Nacional.


Esta multitudinaria cena se realiza en 80 ciudades de 30 países, y se trata de un elegante picnic en el que amigos comparten champán y exquisitos platos, esta vez con deleitables platillos cubanos y ron en las suntuosas mesas.

La cena de blanco tuvo como principales invitados a visitantes procedentes de EEUU, Francia, Japón, aunque también cubanos y de otras nacionalidades.

Pasquier el fundador de ‘Le Dîner en Blanc’ asistió también a la fiesta en el icónico hotel habanero y expresó: «es un evento que reúne a amigos, no tenemos un mensaje específico. Los invitados vienen para traer su propio mensaje y compartir un momento de amistad».

Además de contar con una invitación, la única regla estricta para participar en la cena, es vestir completamente de blanco, tanto los manteles como el mobiliario también son de este color, ya que para el fundador del gran picnic «blanco» significa que todos son iguales «tanto en el corazón como en los vestidos», de acuerdo a sus propias palabras.


Los invitados a esta edición de ‘Le Dîner en Blanc’ en La Habana degustaron tradicionales platos cubanos e internacionales, aunque muchos de los comensales llevaron su propia comida, conservando el concepto original de la cena fundada en Francia.

Una invitada que viajó desde Miami a La Habana el pasado fin de semana para asistir a la famosa cena comentó a Efe: «he matado tres pájaros de un tiro: lucir elegante, probar buena comida y visitar Cuba, un país al que nunca había venido antes».

Pocos cubanos tuvieron el privilegio de asistir al elegante encuentro, lo que verdaderamente cenaron los invitados se desconoce, en un país en el que comer dignamente es un lujo, y en el que actualmente existe una crisis de alimentos que mantiene en vilo a los habitantes a lo largo y ancho de la Isla.